Recuperación, normalidad, renovación… Sustantivos llenos de esperanza, cuando no de declarado optimismo, dominan las perspectivas de los grandes bancos y gestoras de activos para el nuevo año. Tras un 2020 para olvidar –aunque en el terreno de la inversión no haya sido tan aciago como cabría pensar cuando estalló la pandemia–, el horizonte para 2021 se presenta con buenos augurios.