Aunque desde febrero de 2020 el Reino Unido ya no forma parte de la Unión Europea, la consolidación del acuerdo pactado entre el Reino Unido y la Unión Europea finalizó el 31 de diciembre del 2020, formalizándose este entre ambas partes con otro ambicioso acuerdo el pasado 24 de diciembre. Por tanto, son ya una realidad las consecuencias fiscales y aduaneras que la salida ha originado y que son ya de aplicación desde el 1 de enero de 2021. A partir del primer día de 2021, el Reino Unido debe ser tratado a todos los efectos como un país tercero, no formando parte del Espacio Económico Europeo ni de la Unión Aduanera.