Un recorte del 50% en la inversión anual de 1.000 millones, inicialmente prevista, y contención tarifaria. Son los dos reclamos con que Aena busca convencer a aerolíneas y Gobierno de la necesidad de aprobar, de aquí a septiembre, el documento de regulación aeroportuaria (DORA) que fijará la senda tarifaria entre 2022 y 2026. Para ello se tienen en cuenta las inversiones, el tráfico estimado y los costes esperados en los aeropuertos.