En un año en el que la banca española ha registrado elevadas pérdidas por las millonarias provisiones que se ha anotado ante el posible futuro impacto del Covid-19 en sus carteras crediticias, el sector ha buscado vías de ingresos para suplir la caída de los intereses y del negocio tradicional. Una de estas alternativas son las operaciones financieras (ROF), en la que se agrupan las operaciones de compraventa a corto plazo (trading) en Bolsa y renta fija, que el año pasado se elevaron un 36,2%, hasta los 5.211,1 millones de euros.