El chaval de El Cañavate que llegó al olimpo de la banca

Era el 27 de octubre de 2015 y en mi buzón del correo electrónico del Banco Santander entra un mensaje de Paco Luzón, con el que hacía poco que me había visto en el Hotel Santo Mauro, en el que me recuerda que está preparando sus memorias y que quiere que le ayude en el relato. “Me gustaría saber cómo me viste desde que me conociste, cómo viste mi trayectoria, qué valor te parece que creé de verdad, etc. Esas son cosas importantes para mí”. Leí el correo y me quedé helado. Le mandé unos folios que tenía escritos de hace años para otra historia, que no respondían a su propósito concreto. Hoy estoy haciendo lo que me pedía entonces: despedirme.

Seguir leyendo.