La inédita alza del déficit público español del 2,86% al 10,97% en un solo año se origina por el aumento del 10% en el gasto público, en 53.070 millones de euros, y por una caída de los ingresos públicos del 5% (24.487 millones), marcada por un retroceso del 8,8% en la recaudación tributaria hasta los 194.051 millones, la cifra más baja desde 2017. El descalabro fue especialmente notable en el impuesto de Sociedades donde la parálisis de la actividad se llevó por delante un tercio de la recaudación.