La retribución al accionista, una de las señas de identidad de la Bolsa española, saltó por los aires con el estallido de la crisis. El Estado, que a través del FROB, Enaire y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) cuenta con presencia en algunas de las cotizadas españolas, también se vio afectado por los recortes en los dividendos. Todo ello en un momento en el que la obtención de recursos era cada vez más acuciante y las alternativas para obtener ingresos se veían comprometidas.