Christine Lagarde sucumbe también a la ‘maldición judicial’ del FMI

Christine Lagarde se incorporó en julio de 2011 a la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI) con una misión clara: adoptar un perfil bajo y calmar las aguas. En una institución golpeada por el escándalo de su predecesor, Dominique Strauss-Kahn, que dimitió tras las acusaciones de agresión sexual, la abogada y exministra francesa buscaba propiciar un efecto balsámico. Pero Lagarde ha acabado sucumbiendo también a la maldición del organismo prestamista con sede en Washington.

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