La principal preocupación que planteaba el rescate con dinero público al Monte dei Paschi era la posible pérdida de dinero que asumirían las 40.000 familias que habían adquirido bonos subordinados, un producto financiero muy complejo equivalente a las preferentes en España, que tras el rescate al sistema financiero español sí se vieron en principio abocados a soportar fuertes pérdidas. Pero tras semanas de negociaciones con Bruselas, en el decreto aprobado por el Consejo de Ministros italiano la madrugada del viernes figura que las obligaciones adquiridas por los pequeños ahorradores “conservarán el 100% de su valor nominal”.