Navantia, especializada en la construcción de grandes buques militares y de transporte civil, está desarrollando una estrategia de diversificación que pasa por la entrada en productos de factura similar o próxima a la construcción naval. Y ahí destaca la construcción de plataformas offshore para aerogeneradores eólicos en el mar: una línea de negocio lógica dado que el grupo, integrado en la SEPI y con pérdidas de 166 millones de euros en 2015, venía construyendo ya plataformas de exploración para la industria petrolera en el Mar del Norte. La madurez de ese mercado (debido a la bajada de producción en la zona) llevó a la empresa a optar por este sector, ahora en alza, sobre todo en Alemania y el Reino Unido. Ya aporta el 15% de su facturación, que según los últimos datos consolidados ascendió globalmente a 705 millones.

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