Nos guste o no, a cada paso que damos dejamos huella en forma de datos. Cuando hacemos deporte con nuestra aplicación cuentakilómetros, cuando usamos una tarjeta, cuando navegamos por Internet, cuando hacemos una llamada o, simplemente, cuando nos movemos con nuestro móvil en el bolsillo. Por no mencionar los que facilitamos voluntariamente al darnos de alta en una red social o al descargar una aplicación. Vivimos en la era del dato y, salvo que hagamos la vida del eremita, liberados de todo dispositivo electrónico, el chorro de información que vamos dejando a nuestro paso no hará sino ganar caudal. Y con el internet de las cosas, el flujo irá a más.

Seguir leyendo.