
Las entidades deberán reconvertir o recomprar varias emisiones. Morgan Stanley dispara las dudas tras cambiar las condiciones de una colocación.
Los CoCos de los bancos todavía no han salido del todo del agujero negro que crearon las autoridades suizas con la detonación de estos instrumentos en el rescate de Credit Suisse y ya se están dirigiendo a otro. Ahora el epicentro de las turbulencias se mueve hacia Estados Unidos, donde las emisiones en dólares de 18 grandes entidades europeas están en el punto de mira, incluidas dos de Santander y BBVA.
Morgan Stanley ha abierto la caja de Pandora. El banco de Wall Street ha comunicado que varias de sus participaciones preferentes (el equivalente estadounidense a los CoCos o bonos contingentes convertibles europeos) no se ajustarán a un tipo de interés variable formado por la tasa de referencia en Estados Unidos más un diferencial cuando llegue su primera ventana de amortización, sino que mantendrán de forma fija el cupón inicial.
Es una mala noticia para los inversores, que no podrán beneficiarse de la subida en vertical de los tipos de interés que proporciona el ajuste variable del cupón, y una buena para Morgan Stanley, que se ahorra el coste extra, pero varios analistas señalan que el banco no ha hecho este movimiento por dinero. Simplemente, es muy probable que no tuviera otra opción, según señalan los expertos de la firma de análisis CreditSights.
Y no la tiene porque el folleto de estas emisiones estipula que el tipo de interés variable al que se ajustan las participaciones preferentes es el líbor, un indicador que desaparece a finales de este mes. Todo apunta a que la única alternativa que permitían los contratos era convertir en fijas estas colocaciones y eso es lo que ha hecho.
Afectados
El problema es que Morgan Stanley no es el único afectado. Santander, BBVA, Barclays, Société Générale, HSBC, BNP Paribas, Deutsche Bank, UniCredit o ING están en la misma situación, porque tienen CoCos emitidos en dólares que deben ajustar su cupón después del 30 de junio a un indicador de tipo de interés que habrá dejado de existir.
No todos tienen la misma prisa. Barclays y Société Générale tienen ventanas de primera amortización este mismo año. Santander es el siguiente. Debe decidir qué hace antes del próximo mes de febrero para sus 1.200 millones de dólares (1.130 millones de euros) en CoCos estadounidenses. BBVA puede esperar tranquilamente a ver qué hacen los demás: sus bonos contingentes convertibles en dólares están a salvo hasta noviembre de 2027.
CreditSights ha estudiado los folletos de emisión de los 35 CoCos en dólares de 18 bancos europeos y hay distintas disposiciones. La solución más sencilla la tienen 13 colocaciones cuyos contratos dicen que el líbor se puede cambiar por otro indicador que esté vigente en el momento estipulado para el cambio del cupón. BBVA está en ese grupo.
Otros 22 CoCos no lo tienen tan fácil. La mayoría de ellos (el de Santander, por ejemplo) podrían hacer como Morgan Stanley y dejar el cupón fijo, y para una minoría lo que está previsto es que se tome el último día de cotización del líbor (el 30 de junio) para hacer el cálculo.
Imagen
Eso significa que un buen puñado de bancos europeos podrían ahorrarse mucho dinero con sus CoCos, al mantener a eternidad un cupón que se hizo cuando los tipos de interés estaban en mínimos históricos y sin tener que ajustarlo ahora que han subido. Pero precisamente eso es lo que ha generado turbulencias en el mercado y lo que hace que esa deuda esté en el punto de mira, porque fuentes financieras señalan que los inversores no verían con buenos ojos ese movimiento.
Estas fuentes aseguran que el cupón fijo a perpetuidad perjudicaría la reputación de los bancos que lo hicieran y podría provocar que los inversores los penalizaran en las siguientes emisiones.
CreditSights tiene una solución para eso: que los bancos recompren los CoCos en la primera ventana. Es la práctica habitual de las entidades europeas y la que menos problemas genera, apunta.
«Creemos que la incertidumbre del líbor va a incrementar el incentivo para que los bancos amorticen los CoCos cuando llegue el momento y esperamos que la mayoría de estos bonos, si no todos, sean recomprados en la primera oportunidad, lo que evita la necesidad de ajustar el cupón», explica CreditSights.
Y eso independientemente de la política de rescates que tengan los bancos y de si lanzar una nueva emisión para recomprar la antigua es más caro o más barato que dejarla con vida, añade la firma de análisis. Por una vez, CreditSights cree que las entidades y el supervisor (el Banco Central Europeo) harán una excepción para no perjudicar más la imagen de los CoCos.