
Pese a los retos actuales, el venture capital y el private equity albergan oportunidades, según UBS AM.
El capital riesgo entra en la segunda mitad de 2023 en un estado de forma muy estable teniendo en cuenta lo turbulento que fue el comienzo de año. Sobre todo, para los fondos de venture capital y las empresas respaldadas por ellos, que se vieron sacudidos por la quiebra en marzo del Silicon Valley Bank (SVB), hecho que desencadenó una crisis bancaria en Estados Unidos.
Muchos de estos vehículos y compañías se vieron sorprendidos cuando el pánico de los inversores provocó una retirada masiva de depósitos del SVB, que se quedó sin liquidez suficiente para cubrir sus depósitos. Al final, los reguladores estadounidenses intervinieron y lo peor del pánico del mercado se disipó en pocos días. Aun así, los bancos regionales estadounidenses han sufrido en los meses posteriores y First Republic Bank se ha convertido en el segundo gran banco al servicio de la comunidad de start ups que desaparece este año, después de que las autoridades estadounidenses lo cerraran y vendieran a JP Morgan Chase en mayo.
Los fondos y empresas invertidas por el venture capital han actuado con rapidez para diversificar su exposición bancaria y sus balances no se han visto afectados. Ahora, la preocupación más importante radica quizás en saber cómo ha afectado la crisis a la disponibilidad a medio plazo de financiación, lo que podría tener unas mayores consecuencias para el ecosistema en fases iniciales.
Retos a corto plazo para el ‘venture capital’
El año pasado, el venture capital pasó por dificultades cuando los mercados optaron por salir de las empresas del sector tecnológico (el índice NASDAQ cayó un 33% en 2022, frente a una caída del 19% del S&P 500). Además, los inversores se han centrado más en los fundamentales, lo que en general ha reducido el valor de las empresas de alto crecimiento y baja rentabilidad. Las compañías respaldadas por venture capital, muchas de las cuales se encuentran en el lado equivocado de estas dos tendencias, han obtenido resultados especialmente pobres en el último año.
Con todo, hay que considerar esta caída del venture capital como una fase de ciclo de mercado moderado en una clase de activo que ha ofrecido un rendimiento impresionante en la última década. Algunas empresas, e incluso algunos fondos, sufrirán, sobre todo aquellas que hayan entrado casi en máximos del mercado o que hayan perdido de vista la liquidez o el camino hacia la rentabilidad económica. Aun así, el venture capital sigue siendo una clase de activo apasionante con un gran potencial a largo plazo y en la que los inversores con mano firme, asignaciones coherentes y acceso a los mejores gestores se verán recompensados.
El ciclo ha ampliado los plazos de desinversión
Los fondos de private equity (que invierten en compañías ya afianzadas y la mayoría de las veces a través de compras apalancadas), por otra parte, también se enfrentaron a dificultades el año pasado, al igual que ocurrió con la renta variable. El sector se topó con un año perdido en cuanto al crecimiento y los rendimientos estimados para 2022 son negativos.
No obstante, parece improbable que esta tendencia se repita si no se produce una grave recesión económica o una corrección del mercado bursátil como la de 2022. Muchas empresas ya han completado su reposicionamiento para un entorno de incertidumbre y crecimiento potencialmente más lento (por ejemplo, con unas estructuras de costes más ajustadas y probablemente no se repetirán los errores de exceso de inventario).
El private equity, cuyo objetivo principal es la mejora operativa de las empresas en las que se invierte, sigue estando bien posicionado para ayudar a los inversores a superar sus objetivos de rentabilidad. Este ciclo ha ampliado los plazos de desinversión, aunque para los gestores experimentados y que tengan capacidad de afrontar diversos ciclos económicos, esta situación no debería suponer un lastre excesivo para los rendimientos. Los fondos que adopten un enfoque cuidadoso de las valoraciones de entrada y empleen disciplina en la diversificación de las añadas y el uso del apalancamiento pueden obtener buenos resultados en el entorno actual.
El ‘efecto denominador’ pesa en el levantamiento de capital
En los dos últimos años el volumen de capital levantado por las gestoras de private equity o general partners (GP) se ha enfriado significativamente, debido a varios factores. Por un lado, los partícipes o limited partners (LP) se enfrentan al efecto denominador, por el que las carteras se reajustan para acomodarse a las directrices de asignación de inversiones. En la mayoría de los casos, esto ha exigido una rotación del private equity con mejores resultados para reequilibrar las posiciones en renta variable, que se han visto afectadas en el último año. Los LPs también se ven afectados por más demandas de capital de relaciones existentes de las que pueden gestionar.
Además, están prestando más atención a la diversificación de las generaciones de los fondos de los GPs y se muestran reacios a los vehículos invertidos en menos de dos añadas. Además, en 2022 las distribuciones que los LPs recibieron de sus carteras de private equity fueron inferiores a la media, lo que les dejó menos capital para reinvertir.
La buena noticia es que esta situación es temporal. Los LPs han mostrado de forma abrumadora que planean aumentar o mantener las asignaciones de private equity como una cuestión de política, y se espera que el mercado de captación de fondos se recupere en 2024, a medida que se aflojen los efectos de rebalanceo en las carteras. Así, el entorno de captación de fondos más débil puede verse como una oportunidad para establecer relaciones con gestores de primer nivel que puedan mantenerse a largo plazo.
El mercado secundario, en plena ebullición
Se prevé que las salidas se recuperen en 2024, como consecuencia de la descongelación gradual las OPVs (salidas a Bolsa) y de la mayor presión a la que se ven sometidos los gestores para que distribuyan dividendos a los LPs, en lugar de seguir esperando a que mejoren las condiciones del mercado. Esto tiene su lado positivo, si no se materializa una recesión.
Mientras tanto, dado que los LPs buscan fuentes alternativas de liquidez, observamos un mercado activo para los fondos de secundarios de private equity, tanto en operaciones LP-led, como en fondos de continuación GP-led. En los últimos años los vehículos de continuación son cada vez más comunes, a medida que el mercado de secondaries sigue madurando, con transacciones cuidadosamente diseñadas que ofrecen ventajas a vendedores, compradores y gestores de fondos.
* Ignacio Resusta es especialista en inversiones para mercados privados de UBS AM Iberia.