Opinión: La biometría, arma poderosa contra el ‘deepfake’

En un mundo digital cada vez más complejo, la biometría se presenta como el arma más efectiva contra los embates de la falsificación

La inteligencia artificial está revolucionando casi todos los órdenes de la vida actual, pero también ha dado lugar a sofisticados métodos de ciberdelitos como el ‘deepfake’, que utiliza algoritmos para generar imágenes falsas extremadamente realistas. Estas imágenes se utilizan en estafas virtuales, especialmente en el ‘phishing’, donde se roba información de identidades reales para acceder a sus cuentas, extraer dinero y/o realizar transferencias.

Los bancos, en particular, son altamente vulnerables a los ciberataques, por lo que deben invertir en tecnologías – aún más sofisticadas que las que usan los delincuentes – para poder evitar este tipo de estafas. La implementación de tecnologías biométricas, por ejemplo, ayuda a proteger la información personal de los usuarios y a prevenir el acceso no autorizado a sus cuentas. Para combatir estos delitos, resulta esencial contar con tecnología avanzada, como la biometría, que utiliza las características físicas y los patrones de comportamiento de las personas para confirmar su autenticidad.

Sin embargo, no todas las formas de biometría pueden detectar identidades falsas generadas por inteligencia artificial. La biometría 2D, utilizada ampliamente por las instituciones financieras actualmente, tiene algunas debilidades en términos de protección y puede ser vulnerada fácilmente debido a que no identifica la tridimensionalidad de las facciones del rostro humano. En contraste, la biometría 3D verifica un rostro midiendo la distancia entre diferentes partes del mismo, y capturando una serie de fotografías en movimiento para demostrar que la persona está viva. Esto crea un patrón biométrico que solo puede ser generado por una persona real. Además, la biometría del tipo 3D cuenta con certificaciones internacionales de seguridad que la avalan.

En cuanto al futuro de la biometría, si bien ya está revolucionando el sector financiero, se espera que se transforme en una de las principales tecnologías. Como medio de pago, se prevé que los pagos biométricos se conviertan en uno de los sistemas más utilizados en los próximos años. Además, la biometría es y se estima seguirá siendo cada vez más utilizada para validar otro tipo de transacciones financieras o para procesos de onboarding digital de nuevos clientes. La seguridad, la reducción de la fricción en la experiencia del usuario y la mejora de la eficiencia son algunos de los beneficios clave de ésta.

Sin duda, consideramos que la biometría emerge como una poderosa herramienta en la lucha contra el avance del ‘deepfake’ y los ciberdelitos. Los bancos y otras instituciones deben estar a la vanguardia, invirtiendo en soluciones avanzadas que aprovechen las características físicas y patrones de comportamiento únicos de cada individuo. Al hacerlo, no solo protegerán la información personal de los usuarios, sino que también podrán liderar este camino hacia un futuro no tan lejano donde los pagos biométricos y la validación de identidad se convertirán en la norma, brindando seguridad, facilidad y eficiencia en cada transacción y proceso informatizado. En un mundo digital cada vez más complejo, la biometría se presenta como el arma más efectiva contra los embates de la falsificación y nos permite avanzar hacia un entorno virtual más seguro y confiable.