
Bancos que en un tiempo los inversores consideraron intocables, de repente vuelven a estar de moda.
Érase una vez, en pleno desorden colectivo, que a los países de Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España se les conocía por el poco halagador acrónimo de PIIGS. El exceso de deuda pública y de préstamos incobrables en sus sistemas bancarios amenazó
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