Después de tres años de recuperación y ascenso, la confianza de las empresas familiares en la situación económica ha descendido. Si en 2013 solo el 42% de las empresas encuestadas tenían una perspectiva positiva de la evolución de sus negocios, en 2014 se registró una recuperación significativa de la confianza (64%) y en 2015 se elevó todavía más al 79% y en 2016 ha caído al 70%. Un retroceso que, no obstante, refleja que los empresarios familiares tienen una visión positiva sobre el futuro y capacidad de seguir creciendo a medio plazo.