
La entidad aguarda a la decisión de la Autoridad de Competencia, cuyo análisis en fase dos podría extenderse hasta la primavera del año que viene. La opa podría comenzar a mediados de 2025.
La opa hostil lanzada por BBVA sobre Sabadell seguirá acaparando todos los focos hasta al menos el verano de 2025. Siete meses después de que el banco presidido por Carlos Torres presentase la oferta, el desenlace todavía no está claro. La decisión de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) de elevar el análisis de la opa a fase dos el pasado 12 de noviembre trastocó el calendario de BBVA, que no preveía un escenario como el actual. El pasado mayo auguraba que por estas fechas casi todo estaría resuelto.
La Autoridad de Competencia cree que los compromisos que aportó BBVA no son suficientes y que la potencial fusión podría mermar la oferta de crédito a pymes y encarecer la financiación. La fase dos dilata los tiempos porque la CNMC dispone de un plazo oficial de tres meses para hacer un escrutinio más exhaustivo de la opa. Además, el reloj se para cada vez que hace un nuevo requerimiento de información a cualquiera de las partes.
El dictamen de Competencia podría llegar a finales de marzo, según algunos cálculos. La segunda fase también permite presentar alegaciones a favor o en contra de la opa por parte de entidades directamente afectadas por la operación. Sabadell, los sindicatos y diversas patronales empresariales catalanas, valencianas y gallegas se han personado para dar sus argumentos. Pueden aportar análisis, cifras o datos que consideren que la CNMC debe tener en cuenta en su análisis. La entrada en fase dos es importante porque permite que entre en juego el Gobierno, que se ha opuesto frontalmente a la operación desde el principio.
La Ley de Defensa de la Competencia de 2007 establece que, si la CNMC prohíbe la opa o eleva el análisis a fase dos, el Ministerio de Economía tiene un plazo de un mes para llevarla al Consejo de Ministros. La normativa le permite imponer a BBVA condiciones extra por razones de interés general o incluso vetar la fusión. En paralelo a este proceso, BBVA sigue a la espera de que la CNMV apruebe el folleto de opa y abra el período de aceptación para los accionistas.
Pese a que la ley de opas establece que esto debe producirse con la mayor celeridad posible, el regulador del mercado ha decidido esperar a que se publique el dictamen de la Autoridad de Competencia antes de pronunciarse. «Consideramos que lo más apropiado es que la CNMV apruebe la opa una vez se conozcan las condiciones relativas al proceso de análisis de concentración empresarial«, afirmó Rodrigo Buenaventura, presidente saliente del regulador, el pasado jueves.
El Gobierno ha propuesto este martes a Carlos San Basilio, ex director general del Tesoro, como nuevo presidente del regulador del mercado.
La CNMV quiere que los accionistas tomen una decisión con el máximo de información posible. BBVA ya tiene el visto bueno de todos los reguladores internacionales, a excepción de la Autoridad de Competencia de México