
La filial salva las turbulencias y consigue financiarse en dólares tras captar 952 millones en deuda subordinada con la demanda disparada.
BBVA ha sorteado los recelos del mercado y ha demostrado que los grandes inversores estadounidenses no temen que Donald Trump frene el potencial de México con sus políticas comerciales. La filial del banco en el país no solo acaba de reforzar su capital con una emisión internacional en dólares que eleva su solvencia, sino que la demanda disparada le ha permitido pagar el menor precio desde 2019.
La operación supone disipar de forma radical el miedo a un cierre de los mercados internacionales para las empresas mexicanas, porque BBVA ha elegido para testar los hipotéticos recelos uno de los instrumentos de deuda más arriesgados que puede emitir un banco. Son los bonos subordinados, que pueden volatilizarse en caso de problemas y que por eso funcionan como un termómetro del apetito inversor.
BBVA México tuvo que renunciar a emitirlos en lo peor del Covid, porque entonces los mercados sí zozobraron. La filial pasó 2020, 2021 y 2022 sin colocar esta deuda. Ahora lo ha hecho con una transacción de 1.000 millones denominada en dólares (952 millones de euros) y dirigida en buena medida a los grandes fondos estadounidenses.
Intereses
La respuesta ha sido una demanda de 5.400 millones de dólares que ha permitido a BBVA México reducir el interés a pagar hasta el 7,625%. Es el cupón más barato para unas subordinadas en seis años, desde el 5,875% de 2019, cuando los tipos de interés estaban mucho más bajos que ahora. El dinero servirá para reforzar el capital de BBVA México, que está actualmente en el 18,7% y del que el 15,2% es del tipo más valioso (conocido como capital básico por la regulación del país) y el 3,5% es complementario, que es donde se suma la deuda subordinada.
BBVA ha aprovechado el mes de gracia que Trump ha dado a México antes de decidir si impone aranceles. No ha querido esperar a ver qué viene después y ya tiene hechos los deberes para 2025, porque nunca ha realizado más de una emisión de bonos subordinados al año.
La filial elimina las dudas y cumple con una tarea que es clave para el modelo de gestión de BBVA. El banco es uno de los pocos de Europa (junto con Santander y HSBC) que ha elegido un esquema descentralizado en la estrategia de resolución que ha presentado ante las autoridades reguladoras. Eso obliga a que cada parte de la entidad sea capaz de sostenerse en solitario.
Independencia
A diferencia de otros bancos donde la matriz proporciona los recursos a todas las unidades, en BBVA lo que hace desde España es fijar la política de liquidez y son las filiales las que tienen que captar el dinero y gestionarlo. Es una exigencia que tiene un coste, porque sería mucho más barato que emitiera la matriz, pero a cambio garantiza que no hay contagio posible en caso de problemas. Si una filial tropieza, tendrá que enderezarse con sus propias fuerzas o caer.
Es la forma elegida por BBVA para contener el miedo de los inversores a que su presencia en países más volátiles como México y Turquía pueda desestabilizar al banco, pero fuerza a sus participadas a tener que llamar a la puerta de los mercados internacionales, que no siempre están abiertos o exigen precios demasiado elevados.
Garanti, la filial en Turquía, fue incapaz de emitir durante siete años por la crisis que vivió el país. En 2024 se rompió el maleficio con su regreso al mercado del dólar. También hubo sequía en BBVA México. En 2021 y 2022 el cierre fue total y en 2020 solo pudo acceder con deuda sénior, no con subordinada.