El BCE abre por primera vez el acceso a sus cuentas a entidades no bancarias

Las ‘fintech’ podrán proporcionar transferencias instantáneas en la red del Eurosistema, tal y como les exige el reglamento europeo.

Revolución en el sector financiero. Por primera vez en la historia, entidades sin licencia bancaria podrán abrir una cuenta en el Banco Central Europeo (BCE). Así lo ha determinado la autoridad monetaria, que quiere dar acceso a entidades de pago y a las de dinero electrónico (fintech) a su sistema de liquidación de pagos (T2, servicio antes conocido como Target), en el que desde hace años participan los bancos.

La base de esta decisión tomada por el banco central está en el reglamento europeo 2024/886, que busca que «las entidades de pago y las entidades de dinero electrónico contribuyan a facilitar la aceptación de transferencias inmediatas en euros».

El BCE entiende que estas firmas no pueden competir en igualdad de condiciones si están obligadas a facilitar a sus clientes transferencias y pagos instantáneos, pero, al mismo tiempo, carecen de acceso al circuito que maneja el Eurosistema y del que únicamente se puede participar si se tiene una cuenta en el banco central. Por ello, está preparado para cambiar sus criterios.

«Permitir con ciertas condiciones que los PSPNB [como llama la autoridad monetaria a las entidades de pago y a las de dinero electrónico] accedan a los sistemas de pago gestionados por los bancos centrales tiene por objeto mejorar la eficiencia y el buen funcionamiento del sector de pagos minorista, entre otras cosas, facilitando la prestación de los servicios de pago inmediato en toda la zona del euro», asegura el BCE en una decisión refrendada por su Consejo de Gobierno, encabezado por la presidenta, Christine Lagarde.

Esta medida, por la que ciertas entidades no bancarias podrán abrir una cuenta en sus respectivos bancos centrales de referencia e integrarse en la red del Eurosistema, comenzará a aplicarse el próximo 9 de abril.

Limitaciones

Pero el acceso no será total. A diferencia de las entidades bancarias, las cuentas que las fintech podrán tener en el banco central se limitarán a su participación en el sistema de liquidación de pagos. De esta manera, los fondos que se proporcionen en estas cuentas estarán capados en función de su actividad y del tiempo que la entidad lleve operando. El objetivo es no proporcionar más liquidez de la estrictamente necesaria para cumplir las obligaciones y, con ello, reducir los riesgos.

«Se aplicarán una serie de criterios no discriminatorios, objetivos y basados en los riesgos, que permitan el acceso directo de los PSPNB a los sistemas de pago gestionados por dichos bancos. Con ello se velará porque el acceso directo de los PSPNB fomente la integridad del mercado y respalde la competencia y la innovación sin poner en peligro la resiliencia, integridad y seguridad de los sistemas de pago y, consiguientemente, sin convertirse en una fuente de riesgo sistémico«, expresa el BCE.

Los límites a estas cuentas, fijados también en la propia decisión del BCE, son del doble del valor máximo de las órdenes recibidas, de media, en cualquier día hábil si la entidad ha estado operando durante más de 12 meses o del doble del valor máximo de las órdenes esperadas si no cuenta con esa trayectoria. Si la entidad de pago o de dinero electrónico tiene fondos en Fráncfort por encima de estos niveles podría ser multada e incluso se le podría revocar la cuenta.

Al margen de los límites al máximo de fondos en la cuenta, los servicios de los que podrán disfrutar las entidades de pago y de dinero electrónico con su acceso al BCE se circunscribirán al sistema de liquidación de pagos. Con ello, la autoridad monetaria garantiza que las fintech no tendrán acceso a subastas de liquidez u otras medidas para las que también se requiere una cuenta en el Eurosistema.

Cuentas de salvaguarda

Las entidades no bancarias tienen la exigencia de separar el dinero de sus clientes del que maneja la propia firma. Esto lo hacen con acuerdos con bancos que proporcionan lo que se conoce como una cuenta de salvaguarda. El BCE especifica en su decisión que en ningún caso la cuenta en Fráncfort funcionará a tales fines.

El banco central, de esta manera, seguirá sin ejercer como prestamista de última instancia a este tipo de entidades. Se trata de una función que, en principio, no necesitan porque no están habilitadas a tomar depósitos de sus clientes. Sin embargo, se ha venido especulando sobre ello especialmente en relación a otras entidades no bancarias, como los fondos, por su creciente influencia en el sistema. El acceso al BCE de las fintech, por lo tanto, se reduce exclusivamente a cuestiones operativas.