
Las primeras decisiones de Donald Trump al frente de la Administración estadounidense amenazan con reconfigurar el orden global. En un contexto de creciente competencia entre bloques geopolíticos y el resurgir de estrategias neoimperialistas, el sector financiero deberá adaptarse no solo a la digitalización y la sostenibilidad, sino también a nuevas dinámicas internacionales que afectarán a la estabilidad macroeconómica, según Qaracter.
En un informe al respecto, la consultora tecnológica especializada en el sector financiero asegura que las potencias económicas han entrado en una dinámica en la que refuerzan su control sobre la banca, los mercados de capitales y los recursos estratégicos.
Como ejemplos, apunta que China avanza en la desdolarización de su economía, que Rusia ha fortalecido su sistema financiero para mitigar las sanciones internacionales y que EEUU ha adoptado un enfoque más proteccionista, en el que incluye una regulación bancaria más flexible.
El documento señala que Europa debe decidir entre «adaptarse a un sistema multipolar o reforzar su autonomía financiera». Por otro lado, también reseña que la banca de inversión mantendrá su interés en las fusiones y adquisiciones, aunque con mayores restricciones regulatorias.
Digitalización
La consultora española también destaca el papel dominante que jugará la digitalización en el sector financiero, en el que estima que el 70% de las entidades bancarias integrarán la inteligencia artificial (IA) en su operativa diaria.
Además, el uso de tecnologías como el blockchain seguirá expandiéndose en áreas como la gestión de identidad digital, los pagos transfronterizos y la tokenización de los activos, en un contexto en el que las monedas digitales de bancos centrales comienzan a redefinir la soberanía financiera de los Estados.
Por último, el documento incide en el endurecimiento de la normativa relacionada con los aspectos sociales, medioambientales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés) llevado a cabo por la Unión Europea, en la que exige mayor transparencia en la financiación sostenible.
En este contexto, Qaracter asegura que el sector bancario europeo desempeñará un papel crucial, al canalizar el capital hacia proyectos alineados con los objetivos de desarrollo sostenible. Por ello, prevé un aumento en la emisión de bonos y préstamos verdes, aunque bajo una supervisión regulatoria más estricta. El reto para este tipo de inversiones radicará en la fragmentación del mercado financiero: mientras Europa impulsa un modelo regulado de finanzas sostenibles, China y Rusia priorizan la inversión en infraestructuras energéticas tradicionales, lo que genera asimetrías competitivas y podría frenar la descarbonización de la economía.
A esto se suma la presión de los inversores institucionales, que exigen compromisos más firmes en la reducción de la huella de carbono. El documento destaca que se espera que el 80% de los fondos de inversión globales integren criterios ESG este ejercicio, lo que abrirá nuevas oportunidades para la financiación sostenible.
«2025 será un año decisivo para la banca y el sector financiero a nivel global. La adaptación a un mundo multipolar, el aprovechamiento de tecnologías avanzadas y la consolidación de estrategias sostenibles determinarán el éxito de las entidades en un mercado cada vez más competitivo y geopolíticamente complejo», concluye el informe.