
Ser la parte afectada en un juicio económico no garantiza salir indemne del proceso. Es lo que le ha sucedido al gigante JPMorgan en el litigio por presunto fraude contra la joven empresaria Charlie Javice que se celebra en Manhattan.
La puesta en escena de los abogados de ambas partes se ha convertido en un escaparate de los vergonzosos errores que cometieron tanto la acusada como el banco empujados por el deseo de hacer caja.
La empresaria de 32 años está acusada de engañar a la mayor entidad financiera de Estados Unidos para que comprara su startup de ayuda financiera a universitarios, Frank, por 175 millones de dólares (162 millones de euros). El otro acusado es el exejecutivo de Frank, Olivier Amar, de 50 años.
La supuesta artimaña criminal de Javice fue convencer al banco de que el negocio tenía cuatro millones de clientes en lugar de los 300.000 usuarios reales del servicio financiero. La exhaustiva revisión de la operación ante los tribunales ha revelado que JPMorgan tampoco se molestó en comprobar que dicha información era cierta.
Los hechos se remontan a septiembre de 2021 cuando ambas partes cerraron la compra de Frank. El acuerdo incluía que la joven se convirtiera en la directora general de la división de productos dirigidos a estudiantes de Chase. El banco tardó un año en darse cuenta del engaño, la despidió y presentó una demanda contra ella.
La institución se enteró de la presunta estafa cuando envió una campaña de marketing por correo electrónico a la lista de supuestos clientes de Frank y solo recibió unas pocas respuestas, según la denuncia de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés).
Mientras esto sucedía sin hacerse público, la revista Forbes incluyó a Javice en la lista anual de 30 Under 30, que reconoce la influencia de 30 personas menores de 30 años. Tras conocer el presunto fraude, la publicación se arrepintió y trasladó su nombre al Salón de la Vergüenza, donde figuran sus elecciones erróneas.
Falta de diligencias
El juicio, donde la joven está acusada de fraude de valores, fraude electrónico, estafa bancaria y conspiración, vivió la semana pasada un momento crucial cuando el exingeniero de Frank, Patrick Vovor, declaró que rechazó la petición de Javice de crear datos falsos de usuarios tan solo una semana antes de la venta.
«No te preocupes. No quiero acabar con un mono naranja», contó el ingeniero que le dijo ella en referencia a la vestimenta de los presos en algunas cárceles de EEUU. Cuando Vovor se negó, Javice recurrió a un profesor de matemáticas para generar datos falsos de usuarios para presentar a JPMorgan.
Los abogados de la acusada trataron de desacreditar al testigo presentándolo como un pretendiente despechado. Una vez probada, solo vía testimonio, la intencionalidad de Javice en el engaño, llegó el momento de los detalles incómodos para el banco.
La defensa aportó una nota enviada a su equipo por la ejecutiva de JPMorgan encargada de la compra, Leslie Wims Morris, donde subrayaba fragmentos de la carta anual del director ejecutivo del banco, Jamie Dimon, a los inversores en 2021, a la que añadió una nota donde decía que, a veces, «no es necesario realizar ningún análisis», según informa The Wall Street Journal.
Los abogados de Javice afirmaron ante el tribunal que esto demuestra que la entidad no creía necesario verificar el número de usuarios. Morris, que declaró como testigo a finales de febrero, aseguró que la nota era una broma escrita «para mi equipo».
La documentación aportada a la causa indica que el banco pasó por alto la debida diligencia porque estaba más interesado en hacerse con la plataforma tecnológica que le podía quitar clientela a su ñarea de préstamos universitarios. Pero la propia Wims declaró que el número de usuarios de Frank era muy importante para JPMorgan.
«Estábamos totalmente centrados» en aumentar la cuota de clientes del banco en el grupo demográfico de 18 a 24 años, afirmó. «El número de usuarios es fundamental para ello», añadió. La ejecutiva contó que se quedó impresionada por las proyecciones de crecimiento de Javice y que creía que la compra de Frank permitiría a JPMorgan sumar rápidamente millones de clientes bancarios jóvenes y de bajos ingresos.
Otras irregularidades
Frank, que ya no existe, ofrecía una herramienta gratuita para ayudar a los estudiantes a completar la Solicitud Gratuita de Ayuda Federal para Estudiantes (Fafsa, por sus siglas en inglés), un requisito de la mayoría de las universidades para tomar decisiones sobre ayuda financiera.
Un año después del lanzamiento de Frank, el Departamento de Educación de EEUU acusó a la aplicación de engañar a los clientes haciéndoles creer que estaba afiliada al gobierno estadounidense, lo que obligó a la empresa a cambiar su sitio web de frankfafsa.com a frank.com. El conflicto se cerró con un acuerdo con la Administración.
Javice recibió de JPMorgan más de 21 millones de dólares por la venta de sus acciones en Frank y 20 millones de dólares adicionales como bonificación por retención. Fue arrestada en abril de 2024 en Nueva Jersey y quedó en libertad bajo fianza de 2 millones de dólares tras comparecer ante el tribunal federal del Distrito Sur de Manhattan.
No se ha declarado culpable de ninguno de los cuatro delitos que le achacan. E incluso ha presentado una contrademanda contra el banco donde mantiene que la entidad no puede probar sus «descabelladas afirmaciones» y la acusa de retener «indebidamente» casi 28 millones de dólares en pagos de retención y capital.
El poderoso CEO de JPMorgan declaró en una conferencia telefónica con analistas en enero que la adquisición de Frank por parte del banco fue un «gran error», según informó Reuters. El jurado comenzará el jueves a deliberar sobre lo sucedido con la compra de Frank para decidir si condena o no a la emprendedora a una pena de 30 años de prisión.