
La patronal bancaria pide al regulador que no caiga en la tentación de elevar los requisitos de capital como consecuencia del aumento del riesgo geopolítico. «No es el momento», dice su presidenta.
La banca española presenta los balances más fuertes desde antes de la crisis de 2008, mucha liquidez y, por primera vez en 15 años, la rentabilidad del negocio supera el coste de capital.
Por todas estas razones, el sector esgrime que el regulador no tiene motivos para exigir colchones extra en este momento de incertidumbre y de alto riesgo geopolítico.
De momento, esa llamada a reforzar los balances no se ha producido, pero puede llegar porque la guerra comercial va a perjudicar a muchas empresas y eso puede elevar la morosidad. «No es el momento de endurecer los requerimientos de capital, sino de que la banca ayude a la economía real», señaló ayer Alejandra Kindelán, presidenta de la patronal AEB en la rueda de prensa del balance anual.
El elevado riesgo geopolítico que azota la economía mundial ha coincidido con una lluvia de dividendos récord. La banca repartirá entre sus accionistas con pagos en metálico y programas de recompra de acciones el 50% del beneficio de 2024, que fue el más alto de la historia.
El sector se ve tan robusto que no se plantea hacer una pausa en la retribución a su base inversora, algo que ya ha sugerido el FMI. «La situación actual no tiene por qué afectar para nada a las políticas de dividendos porque los bancos tienen elevados colchones y mucha fortaleza», afirmó Kindelán. «Es importante que nuestro sector sea atractivo para para el inversor», añadió.
El año pasado, los 62 bancos de la AEB ganaron 39.000 millones brutos. Un tercio fue a pagar impuestos, otro tercio a distribuir dividendos y el último a reservas para seguir prestando dinero a sus clientes.
Ayudas
La AEB sostiene que la banca debe ser parte de la solución, como sucedió en la pandemia. Kindelán recordó que las entidades asociadas a la patronal han concedido 30.000 moratorias de pago de créditos a hogares y pymes afectados por la Dana, según datos acumulados hasta febrero. «Tenemos la responsabilidad de financiar los retos estratégicos y ser un dinamizador del crecimiento», sostiene la patronal.
«La guerra comercial [iniciada por Donald Trump] es un choque sin precedentes. No sabemos cuál va a ser el punto de llegada, pero sí que vemos claro que vamos a un mundo más fragmentado y que habrá incertidumbre durante al menos un tiempo», comentó Kindelán, que antes de ser nombrada presidenta de la AEB dirigió durante muchos años el Servicio de Estudios de Santander.
«La respuesta tiene que ser más Europa. Tenemos barreras internas que impiden que funcionemos como un mercado único. Hay mucha tarea que hacer ahí para ganar competitividad», esgrimió.
En su opinión, un ámbito en el que es necesario avanzar hacia herramientas paneuropeas es el de los pagos. La AEB sostiene que el BCE debería aprovechar los raíles de aplicaciones de éxito, como Bizum, para minimizar las inversiones del sector en el euro digital. La infraestructura de liquidación corre a cargo del BCE, pero no la de conexión.
La patronal indicó ayer que va a trabajar para que Bizum, un invento de la banca española, siga extendiendo su radio de acción a más países. De momento, tiene acuerdos de interconexión con iniciativas privadas en Italia y en Portugal.
Este lobby bancario, el mayor de España junto a la Ceca, sostiene que Europa debe avanzar más rápido en el proceso de simplificación regulatoria para evitar sobrecostes innecesarios.
La AEB agrupa al 66% del sector bancario español y defiende los intereses de Santander, BBVA y Sabadell, entre los grandes.
Los bancos de la AEB cerraron 2024 con una rentabilidad sobre recursos propios (ROE) cercana al 15%, frente al 10% de promedio europeo. El sector gasta 42 euros por cada 100 euros de ingresos, la mejor ratio de Europa.