Santander, CaixaBank, BBVA y Sabadell arman un escudo de deuda anti-Trump

La crisis de los aranceles ha encarecido los precios en el mercado de bonos, pero los cuatro grandes bancos españoles han adelantado las emisiones ante la incertidumbre y ya tiene casi 22.000 millones de sus planes de financiación de 2025.

Santander, CaixaBank, BBVA y Sabadell tienen munición para resistir los estragos que la guerra arancelaria desatada por Donald Trump está haciendo en el mercado de deuda. Los cuatro han anticipado las emisiones para aprovechar los mejores precios y cubrirse de la incertidumbre.

Ahora cuentan con un colchón conjunto de casi 22.000 millones de euros que les permite atender sus necesidades de financiación más inmediatas y emitir solo si lo desean, porque no hay obligación.

Es el resultado de vigilar al milímetro el mercado para detectar las oportunidades y las amenazas que los cuatro bancos tienen como máxima. Lo que vieron los llevó a adelantar en lo posible la venta de deuda.

A pesar de un horizonte de recortes de los tipos de interés que sobre el papel tendría que haber impulsado los costes hacia abajo, Santander, CaixaBank, BBVA y Sabadell decidieron no esperar. En los últimos meses de 2024 y los primeros de 2025 han hecho una parte importante del plan de financiación de todo el año.

Más incertidumbre

«Era una oportunidad y están encantados de haberla aprovechado», explica un banquero de inversión, porque el miedo a una recesión global ha disparado el coste de las emisiones. Y no se trata solo de volatilidad al calor de las noticias. «Creemos que los diferenciales se ampliarán a partir de ahora y no suscribimos la idea de que hayamos alcanzado el pico de incertidumbre», aseguran los analistas de crédito de Barclays.

Santander es el que más dinero tiene en el bolsillo, pero también el que cuenta con mayores necesidades de financiación. La matriz tiene como objetivo emitir entre 20.500 y 23.500 millones de euros en 2025 y ya cuenta con casi 12.900 millones.

Buena parte viene del año pasado. El banco prefinanció 7.800 millones de euros en vencimientos de este ejercicio y a eso ha sumado 5.077 millones recaudados mayoritariamente entre enero y febrero.

No es el único que pisó el freno mucho antes de que Trump desatara los vientos de los aranceles globales el 2 de abril. El mercado ya había comenzado a darse la vuelta con las amenazas del presidente y el miedo a lo que pudiera suceder, lo que provocó una caída del 43% en el volumen colocado por los bancos europeos en marzo, según los datos de Barclays.

El giro tampoco pilló a CaixaBank por sorpresa. La entidad no solo prefinanció en septiembre 2.000 millones en vencimientos de este año, sino que también ha madrugado en 2025 y lleva 3.150 millones emitidos. La suma atesorada se eleva hasta 5.150 millones de euros sobre unas necesidades de financiación en el mercado de bonos para este año de 7.000 millones.

BBVA no llega a los 2.000 millones recaudados, pero es la mitad de la parte baja de la horquilla de 4.000 a 5.000 millones de su plan de emisiones para este ejercicio. El banco ha reducido drásticamente el presupuesto porque las autoridades le han impuesto menos requerimientos de los que había anticipado, hasta el punto de que la cuantía prevista incluye una prefinanciación de 1.000 millones que vencen en 2026.

Tampoco Sabadell está apurado. Solo lleva 500 millones, pero su calendario de emisiones de 2025 es escaso y flexible. Tiene 1.750 millones de euros que colocó a finales del año pasado para elevar su liquidez de cara a este ejercicio y cuenta con otros fondos disponibles que le evitan cualquier urgencia.

Las piezas más preciadas

CaixaBank y BBVA suman otro as en la manga. Las colocaciones que han hecho ambos se han centrado en los instrumentos más difíciles y que más se han desajustado con el ataque arancelario del presidente de Estados Unidos.

Los dos bancos han cubierto su cota de bonos contingentes convertibles (CoCos o AT1) y de deuda subordinada, los productos más caros y complejos. CaixaBank incluso ha aprovechado el dinero recaudado para lanzar una oferta de recompra por el CoCo que le vence en 2026, así que ha despejado el terreno por una buena temporada.

Por ahora el mercado no se ha cerrado del todo. Las emisiones en Europa han caído a plomo y los movimientos son mínimos, pero las puertas están abiertas para los nombres más solventes y siempre que no se escatime prima para atraer a los inversores. Santander, CaixaBank, BBVA y Sabadell tienen dinero en la caja fuerte para sortear la subida de costes y esperar a que las aguas se asienten.