Los bancos tienen herramientas para capear la crisis arancelaria

Los expertos destacan que incluso pueden generarse nuevas vías de ingresos. La banca de inversión y la exposición a Asia están en el foco.

La lista de valores más volátiles en Bolsa por la crisis arancelaria está plagada de bancos europeos. Los españoles no son una excepción. El miedo a una recesión global y las dudas sobre la dirección que tomarán los tipos de interés tras el caos desatado por Donald Trump han convertido sus cotizaciones en una montaña rusa.

De nada han servido las llamadas a la moderación de los expertos, que aseguran que la banca es uno de los sectores menos afectados por la andanada trumpista.

«Nos cuesta encontrar un solo banco europeo que se vaya a ver significativamente afectado por la imposición de aranceles en este momento», asegura la firma de análisis CreditSights. «No se espera que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Europa afecten significativamente al sector financiero», añade Carl Pappo, director de Inversiones en Renta Fija con Grado de Inversión de Allianz Global Investors.

Los dos comentarios proceden de expertos en crédito, más centrados en los fundamentales de las entidades que en el fuego bursátil. Desde esa atalaya, su veredicto es claro: los movimientos «parecen exagerados», sentencia CreditSights.

Efectos directos e indirectos

El problema es que la incertidumbre es máxima y eso convierte en comprensible cualquier reacción por mucho que la base sea limitada si se analiza en profundidad, señalan fuentes financieras. La otra cuestión es que se están mezclando efectos directos con indirectos y esos últimos solo se darán con el tiempo y en un escenario en que lo peor se haya consumado, añaden.

Con los impactos directos en la mano, los temores del mercado sobre la banca son dos. El primero es que los beneficios se vean resentidos si la financiación del comercio mundial salta por los aires. El segundo, las consecuencias a mayor plazo en el crecimiento económico mundial y en los clientes con un perfil más exportador de las entidades financieras.

CreditSights afirma que el primer temor tendrá una plasmación limitada y que el segundo cuenta con alguna papeleta más, pero con mucha incertidumbre. Los afectados serían los bancos muy expuestos a la financiación del comercio internacional y que además estén especialmente volcados hacia los países más afectados por los aranceles más altos. También los que tienen grandes negocios de banca de inversión, en caso de que la actividad corporativa se frene en seco (como ya está sucediendo).

HSBC, Standard Chartered, Barclays y Deutsche Bank serían los principales damnificados, según este análisis. Los dos primeros, por su presencia en Asia, y los dos segundos, por su banca de inversión.

Pero ni siquiera en este caso llegará la sangre al río. Buena parte de la financiación que se hace en Asia es interior y no exterior y la banca de inversión tiene otras armas a las que aferrarse. «Si caen las operaciones corporativas, los ingresos por tráding, impulsados por la volatilidad del mercado, bien pueden compensar el parón en asesoría y originación«, apuntan los expertos de CreditSights.

Los bancos españoles no son especialmente fuertes en los países asiáticos más afectados por los aranceles, como China, y tampoco tienen una banca de inversión cuyos resultados puedan preocupar por su capacidad de arrastrar el resto del negocio. Ni siquiera Santander y BBVA, los que más negocio mayorista tienen, se verían en riesgo por ello.

Mejores perspectivas

A eso se unen unas perspectivas de crecimiento para España mejores que la media antes de la guerra arancelaria y también después, porque el comercio con Estados Unidos es limitado, y con un trabajo importante en los últimos años por reducir la morosidad y buscar otras vías para rentabilizar el capital al margen de los préstamos, señalan fuentes del mercado.

Para ellos y para el resto, las barreras a un alcance realmente transfronterizo del sector son ahora una ventaja. «La mayoría de las actividades bancarias son nacionales debido a los marcos jurídicos, los productos y los clientes locales. Esto significa que, aunque los clientes internacionales pueden enfrentarse a retos, los riesgos para los bancos son en gran medida indirectos», apunta Allianz Global Investors.

Ningún analista niega que una guerra comercial sea mala para la banca, pero señalan que el impacto llegará en una segunda ronda y a través del crecimiento económico, las expectativas de los tipos de interés y el comportamiento de las divisas.

«Todo eso puede impactar en la actividad de los clientes, la calidad de los activos, la demanda de crédito y el margen de intereses, pero la experiencia del pasado muestra que, aunque una guerra comercial a gran escala será negativa para la economía, y por extensión, para los bancos, las cadenas de suministro tienden a ajustarse y los bancos acaban incluso encontrando oportunidades de incrementar sus ingresos asesorando a sus clientes sobre las mejores estrategias para manejar los aranceles y los tipos de cambio», anticipa CreditSights.