
La opa de BBVA sobre Sabadell para luego fusionar los dos bancos consigue la aprobación de la CNMC, pero eso no significa el final de la pelea. Economía debe decidir ahora si interviene. y, sobre todo, los accionistas de Sabadell deben aceptar cambiar sus acciones.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha tardado casi un año en analizar el expediente de concentración presentado por BBVA para adquirir Banco Sabadell. Finalmente ayer dio el visto bueno a la operación de compra, tras duras discusiones por parte de los miembros de la Sala de Competencia formada por la presidenta de la institución, Cani Fernández, y por Pilar Sánchez Núñez, Rafael Iturriaga Nieva, Pere Soler Campins y María Vidales Picazo.
Después de que los servicios técnicos de la comisión realizaran su trabajo, le corresponde a la Sala de Competencia analizar y dar el visto bueno con las condiciones (voluntarias o impuestas) que se consideren necesarias para que la compra de Sabadell por BBVA pueda ser autorizada, por entender que se salvaguarda la competencia dentro del sector financiero nacional.
El análisis de la operación ha sido, según dijo hace unos días el consejero delegado de BBVA, Onur Genç, «muy exhaustivo y diligente». Pero desde el lado de Sabadell la opinión ha sido completamente divergente, y muy crítica, por entender que la metodología del análisis no se ajustaba a los posibles problemas de competencia que la operación podía provocar.
Al analizar la operación en la llamada fase 1,la CNMC detectó problemas en dos aspectos esenciales: posibles problemas de financiación a pymes en determinados territorios (especialmente Cataluña y Comunidad Valenciana) y en medios de pagos que, en principio, no se superaban con los compromisos que voluntariamente ofrecía BBVA, como el mantenimiento de líneas de crédito a las pymes vinculadas con Sabadell con las mismas condiciones y por un tiempo determinado, además de comprometerse a no cerrar oficinas donde no hubiera más de tres bancos en la plaza y otras como mantener la sede operativa de Sabadell.
Aunque la CNMC llevó a cabo un test de mercado entre los competidores para pulsar si se consideraba que podía haber problemas de competencia, cuyos resultados fueron que no los habría, la Sala de Competencia decidió pasar a fase 2 para, entre otras cuestiones, dar la oportunidad a Sabadell de argumentar su opinión contraria a la operación evitando así posibles argumentos que pudieran utilizarse si esta entidad decidiera recurrir el posible informe favorable a la operación.
Presión
En las semanas transcurridas desde esa decisión hasta ahora, los responsables de Sabadell no solo han hecho las alegaciones que consideraban necesarias sino que han aumentado la presión sobre la CNMC señalando posibles fallos metodológicos en la elaboración del nuevo informe al tiempo que distintas organizaciones patronales se han movilizado para presionar a favor de las tesis de Sabadell, por entender que la suma de las dos entidades no garantiza la existencia del flujo de financiación necesario para las pymes. Algo que no solo rechaza BBVA sino que señala que la unión de los dos afloraría una mayor disponibilidad de crédito.
La elaboración del dictamen final ha sido laboriosa y compleja. La Sala ha discutido intensamente también los nuevos compromisos ofrecidos por BBVA para facilitar la aprobación de la operación. Se quería aprobar el dictamen el pasado lunes, pero el apagón eléctrico impidió que se celebrara la reunión, que se trasladó al martes, para facilitar que, finalmente, el miércoles fuera aprobado para poder comunicarlo al cierre de los mercados.
Las deliberaciones se prolongaron ayer más allá del cierre del mercado.
La aprobación del dictamen es un paso muy relevante para la finalización de la operación, pero aún quedan hitos muy señalados en el calendario hasta que este pueda darse por terminado.
El primero es que BBVA confirme aceptar los términos del informe y, por lo tanto, que mantiene su intención de hacerse con, al menos, el control mayoritario de los derechos políticos de Sabadell.
El siguiente consiste en que el Ministerio de Economía, que ha manifestado en numerosas ocasiones sus preocupaciones por los posibles problemas de exclusión financiera y cohesión territorial, decida si eleva o no al Gobierno un posible informe con condiciones (mejores o peores) diferentes a la aprobadas por la CNMC. El ministerio tiene 15 días laborables para decidir y el Gobierno un mes adicional.
Todo indica que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que es quien debe registrar el folleto de admisión de la oferta de compra a los accionistas, esperará a llevar a cabo este trámite esencial a que se conozca la posición del Ejecutivo.
Será entonces, y de nuevo una vez que BBVA haya reafirmado su decisión de comprar, cuando se inicie el plazo de aceptación de la oferta por parte de los accionistas de Sabadell que son, en última instancia, los que acabarán dando la razón a una de las dos partes en contienda: BBVA y el consejo de administración de Sabadell, que es quien, hasta el momento, se ha opuesto a la operación por entender que la entidad que ellos representan tiene más valor si sigue en solitario que si se integrara dentro de BBVA.
Cuando se inicie ese proceso el consejo de Sabadell, y sus consejeros de forma individual, deberán manifestar de nuevo su opinión sobre la oferta.