A los 40 años, Marcelo Mindlin ya era el vicepresidente de una de las compañías más importantes y exitosas de Argentina (hoy, el holding Cresud), además de uno de sus socios fundadores. El empresario, sin embargo, se sentía insatisfecho y quería un cambio. A pesar de que era 2003 y el país acababa de transitar una de sus peores crisis, Mindlin decidió separarse del grupo en el que había estado 14 años y empezar de cero en un sector, el energético, donde reinaba la incertidumbre.