
La gestora inmobiliaria prevé triplicar este año la facturación con clientes externos al banco, como fondos, ‘family office’, promotores o aseguradoras.
Diglo, el servicer inmobiliario controlado al 100% por Santander, eleva sus volúmenes de negocio. La firma, lanzada en 2022, ha alcanzado ya una cartera de 12 clientes externos al banco, entre ellos, entidades financieras, fondos, family office, aseguradoras y promotores.
De cara a 2025, Diglo espera multiplicar por tres la facturación que genera con clientes externos a Santander, y que actualmente está en torno a tres millones de euros. Además, prevé repetir niveles de facturación total de 27 millones y mantener estable el ebitda sobre los siete millones, según explica Enrique Arnoso, director general de Diglo.
«La compañía es rentable», afirma Arnoso, antiguo ejecutivo de Aliseda y que también desarrolló su carrera en Banco Pastor y Popular. Diglo ganó casi tres millones en 2023, últimas cuentas disponibles.
Eficiencia
Santander constituyó Diglo a inicios de 2022, cuando recuperó la gestión de una cartera inmobiliaria de su propiedad por valor de 5.000 millones de euros que administraba hasta entonces Aliseda.
Santander había suscrito el contrato de gestión con el servicer de Blackstone cuatro años antes, dentro del acuerdo que alcanzó en 2018 con el fondo estadounidense para traspasarle los activos dañados del extinto Popular.
Del total de la cartera de 5.000 millones, el 20% son inmuebles destinados a la venta o alquiler y el 80%, créditos.
Desde su nacimiento, el modelo de negocio de Diglo ha gravitado sobre la tecnología, elemento diferencial por el que seguirá apostado en un escenario en el que se esperan movimientos de consolidación sectorial.
«Diglo sigue jugando su propio partido. Nuestro foco no está en el tamaño, sino en apostar por la tecnología. Este sector está viviendo su propia transformación y nuestro objetivo es hacer más con lo mismo a través de la innovación», comenta Arnoso.
El servicer puso en marcha el pasado año un plan de inversión en tecnología por más de cuatro millones de euros.
«El mercado nos está acompañando», remarca Arnoso, que enumera tres características de la propuesta de valor de Diglo: servicer omnicanal (ofrece atención digital, telefónica y física, a través de una red de 400 puntos de venta), apalancado en la tecnología y con una oferta «adaptada a las necesidades de los clientes y no invasiva».
Pese al escenario de incertidumbre económica, la compañía no detecta, por el momento, un incremento de los volúmenes de los saldos morosos. «Actualmente, no hay grandes carteras de activos problemáticos en el mercado», afirma Arnoso.
El directivo constata que «el sector aún tiene un estigma ligado a la anterior crisis financiera e inmobiliaria», pero subraya que el foco de gestión ahora es «la atención temprana y la vía extrajudicial».
De la anterior crisis, la banca aún mantiene en balance activos de baja calidad y reducido estado de conservación, a los que se intenta dar salida con fuertes rebajas de precio. «Hay inversores de nicho a los que les pueden interesar distintos perfiles de inmuebles», concluye Arnoso.
El objetivo de «añadir valor» a Santander
«Diglo tiene como objetivo añadir valor a nuestro accionista», indica Enrique Arnoso, director general del ‘servicer’. Santander, que como la mayoría de grandes bancos decidió externalizar la gestión de los activos dañados durante la anterior crisis buscando la especialización de los fondos oportunistas, dio un giro a esta estrategia hace tres años. A través de Diglo, señala Arnoso, Santander logra hacer más eficiente la gestión de las carteras improductivas y cubre parte de sus costes con los ingresos que generan los clientes externos.
Diglo tiene más de 140 empleados y cuenta con siete territoriales en España y diez delegaciones.
En la estructura de Santander, Diglo está integrado en Deva Capital, la plataforma de activos dañados (‘special situations lending’) que creó en 2020. Deva Capital forma parte, a su vez, de la rama de Activos Alternativos del negocio de Gestión de Patrimonios. Deva ya ha alcanzado el presupuesto inversor de 1.000 millones de dólares que Santander fijó al crear la plataforma hace cinco años.