
El Banco de España dio a finales del pasado año el primer paso de la puesta en marcha de la nueva versión del colchón de capital anticíclico, al fijarlo en el 0,5% (a tener constituido realmente en ese ejercicio), y debe decidir en el último trimestre de 2025 si lo eleva de nuevo hasta llegar al 1%.
El Banco Central Europeo (BCE) ha llamado a que los bancos centrales nacionales mantengan los colchones de capital ante el posible deterioro de las finanzas que puede provocar la incertidumbre global. La cuestión es si el Banco de España seguirá el consejo y exigirá a los bancos nacionales un nuevo esfuerzo.
El BCE hizo público el miércoles pasado el Informe de Estabilidad Financiera, en el que se analizan los riesgos del sector derivados, básicamente, de la elevada incertidumbre geopolítica reinante. El informe señala que lo razonable es que, a nivel global europeo, los márgenes financieros se deterioren algo más de lo que ya lo han hecho como consecuencia de la bajada de los tipos de interés, que es posible que sigan descendiendo en el futuro cercano para, entre otras cuestiones, tratar de impulsar el escaso crecimiento de la actividad en la eurozona.
A la disminución de los ingresos financieros es posible que se sume a lo largo del año un deterioro algo mayor de algunos activos crediticios, debido sobre todo al menor crecimiento, que obligará a las entidades a aumentar las provisiones, algo que no ha ocurrido en los dos últimos años y que ha ayudado a una mejora de los resultados y, por lo tanto, de la rentabilidad de las entidades.
Esto ha sido así hasta ahora, pero, en opinión del BCE, es probable que la tendencia se dé la vuelta con una intensidad que depende de hasta dónde llegue la guerra comercial arancelaria y que será diferente en cada país y en cada una de las entidades, porque las condiciones son distintas.
Menos impacto
En este sentido, todo indica que, tanto por razones puramente económicas como por la situación de solvencia de los bancos, el impacto en España será más reducido que en otros países de la eurozona.
El hecho de que las relaciones comerciales con Estados Unidos sean menores que las de otros países de la eurozona hace que los posibles efectos negativos de los aranceles sean más ligeros en España.
Además, los bancos nacionales españoles se encuentran, relativamente, en mejor situación porque su rentabilidad es superior a la de la media del sector financiero europeo y porque han alcanzado unos niveles de solvencia razonables (con amplios colchones de capital por encima de los mínimos regulatorios), aunque se sitúen, en conjunto, por debajo del promedio en Europa.
Además, según los resultados de las pruebas de resistencia que hacen la Autoridad Bancaria Europea y el BCE, los bancos españoles son los que menos deterioros en su solvencia tendrían en el caso de que se produjeran los efectos económicos que se dibujan en esos ejercicios.
Con este horizonte es con el que, en principio, el Banco de España, que es el que tiene la potestad de establecer el nivel del colchón de capital anticíclico, deberá decidir en los próximos meses si lo eleva hasta el 1%, como inicialmente estaba previsto, siguiendo las recomendaciones del BCE o si opta por otra alternativa.