
La parálisis por el ‘vendaval Trump’ se ceba en las operaciones nacionales y deja los ingresos muy lejos del mejor trimestre de la historia, el primero de 2014, con más del 3% de contribución.
El negocio de la banca de inversión se ha paralizado en todo el mundo. La guerra comercial desatada por Donald Trump ha disparado la incertidumbre y ha congelado cualquier deseo de las empresas de hacer operaciones. Pero no todas las zonas del globo lo están sufriendo igual. España está en la lista de las especialmente damnificadas.
Los ingresos por comisiones se han desplomado un 34% en el negocio nacional, mientras que en la región EMEA (Europa, Oriente Próximo y África) han retrocedido un 11% y en el conjunto del mundo incluso han avanzado algo (un tímido 1,85%, gracias al impulso de enero), según los datos revisados del primer trimestre de Dealogic.
La consecuencia directa es que España ha perdido peso en la escena global. Los 247 millones de euros que se han embolsado los bancos de inversión por sus transacciones españolas suponen un 1,2% de los cerca de 20.000 millones que se han movido en todo el mundo. En el cuarto trimestre del año pasado fueron el 1,4% y en el primero rozaron el 2%.
Por debajo del 1%
No es la peor nota que ha sacado España, aunque está bastante cerca. El récord negativo de los últimos 15 años está en el 0,8% del tercer trimestre de 2016, seguido del 0,9% del primero de 2021. Ese ejercicio fue histórico para todo el globo y también para la banca de inversión española, pero el boom se hizo esperar en la península y se retrasó hasta el segundo cuarto de 2021.
Muy lejos quedan los tiempos en los que España aportaba más del 3% de las comisiones mundiales. Así sucedió en el primer trimestre de 2014, cuando la banca de inversión generó más de 400 millones de euros en ingresos por sus transacciones españolas.
La pérdida de peso de España en Europa es algo menor, porque la ralentización se ha notado más en el Viejo Continente que en otras partes del globo. Las operaciones nacionales suponen el 4,9% del total europeo en el primer trimestre, por debajo del 6,6% del mismo periodo del año pasado y muy lejos del 10,6% de 2014, pero por encima del 3,7% del segundo cuarto de 2023, el peor registro de los últimos 15 años.
La caída española es coyuntural y no se espera que se mantenga en el tiempo. El resto del mundo está alcanzado a pasos agigantados un punto similar de congelación en el negocio de la banca de inversión, así que los retrocesos empiezan a igualarse.
Entre los grandes de Europa
España seguirá siendo el mercado más pequeño entre los grandes de Europa, a años luz de Reino Unido, el centro financiero del continente; también lejos de Francia y Alemania, y algo más cerca de Italia, pero por detrás.
El mercado nacional tiene la ventaja de que los bancos de inversión con presencia en el país suman también la actividad en Portugal, que se cubre desde las oficinas de Madrid; las conexiones con Latinoamérica, el tamaño de varias grandes empresas con mucha actividad internacional, y el apetito de los fondos de inversión y las gestoras de capital riesgo por los activos españoles.
Esos factores elevan el atractivo para los bancos, sobre todo en los segmentos de préstamos, colocación de bonos y fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés). Distinto es el caso de las operaciones en el mercado bursátil. El retroceso continuo de las salidas a Bolsa y las ampliaciones de capital no solo en España sino en toda Europa ha llevado a las entidades a concentrar sus equipos especializados en París, Fráncfort o Londres para cubrir zonas más amplias.