
La institución deja el interés oficial en el 4,25% en medio de las tensiones crecientes en Oriente Próximo, pero los analistas esperan un recorte en la reunión del próximo agosto, dentro de la tendencia de reducción gradual de los intereses en la que se ha reafirmado hoy Andrew Bailey.
El Banco de Inglaterra ha decidido mantener el precio oficial del dinero en el 4,25% en medio del aumento de la incertidumbre mundial y las tensiones inflacionistas (el IPC en Reino Unido está en el 3,4%, por encima del objetivo del 2%). Justo ayer, la Reserva Federal (Fed) también optó por mantener los tipos den EEUU entre el 4,25% y el 4,5%, desoyendo a las presiones de Donald Trump. El 5 de junio, el BCE los redujo hasta el 2%.
Seis de los nueve miembros del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra se han pronunciado por no tocar los tipos, mientras que tres han votado a favor de un descenso. Los analistas coinciden en que en agosto sí que podría haber un descenso de los tipos, hasta el 4%.
El gobernador, Andrew Bailey, ha explicado que el mundo se ha vuelto «muy impredecible», en relación al posible efecto sobre la inflación de los aranceles y de los conflictos en Oriente Próximo, lo que explica que el interés oficial siga igual en Reino Unido.
No obstante, existen elementos en sentido contrario, como el débil crecimiento y la pérdida de fuelle del mercado laboral británico, que han llevado a Bailey a recordar que el Banco de Inglaterra «continúa en un camino gradual a la baja».
La decisión del Banco de Inglaterra tiene consecuencias sobre la actividad de los dos principales bancos españoles con presencia en Reino Unido, como son Santander UK y TSB, filial de Sabadell, cuyos negocios dependen en buena medida de las hipotecas.
Recortes en las hipotecas
El economista jefe de Santander UK, Frances Haque, ha explicado que, pese a que la decisión estaba descontada, «muchos prestamistas han cortado los tipos de sus hipotecas, Santander incluido» y considera que el interés cerrará el año en torno al 3,75%, un nivel en el que coincide la directora del equipo de economía de Fitch Ratings, Jessica Hinds.
En cambio, Goldman Sachs Asset Management apuesta por llegar al 3,25%. «El reciente repunte en los precios de la energía y la elevada inflación requieren precaución; el no tan fuerte mercado laboral y el moderado aumento salarial sugieren que la desinflación tiene camino para avanzar», apunta su responsable de estrategias macro de renta fija, Simon Dangoor.