La carrera por defender la soberanía europea del negocio de los pagos

Las dos grandes iniciativas del sector bancario europeo para los pagos móviles (EuroPA, liderada por Bizum, y EPI, impulsada por la gran banca franco-alemana) llevaban años recorriendo caminos por separado, pero han acabado convergiendo en una alianza sin precedentes.

El acuerdo que se anunció ayer promete lanzar una primera solución que realmente permita realizar transferencias a una escala paneuropea.

Las entidades se han propuesto acelerar el proyecto de interoperabilidad, al tiempo que las autoridades comunitarias han fijado la soberanía en los pagos como una de las prioridades estratégicas de la Unión Europea (reduciendo la influencia de gigantes globales como Visa y Mastercard.

En paralelo, la apuesta de los bancos por impulsar bizums de alcance europeo permitirá al sector capturar parte del negocio que ahora está en manos de las grandes compañías de tarjetas estadounidenses.

En un contexto de caída del uso del efectivo, la disputa por el mercado de los pagos digitales está siendo feroz y la banca se aferra a la máxima de que la unión hace la fuerza.

Tampoco es casual que los bancos hayan lanzado esta alianza a pocos meses de que el BCE finalice la fase de investigación sobre el euro digital.

El sector bancario calcula que los costes de implantar una solución como la moneda electrónica serán milmillonarios y trata de convencer a las autoridades de que lo más eficiente será apalancarse en infraestructuras ya existentes.

Cuando el Banco Central Europeo (BCE) ideó el proyecto de euro digital no había una solución única para los pagos europeos.

El plan de la banca pasa por tener una alternativa funcionando cuando Fráncfort tenga que decidir si finalmente lo lanza o no.