España y Reino Unido pagan los platos rotos de Trump en banca de inversión

Las fusiones y adquisiciones españolas caen un 46% hasta mayo. Estados Unidos también experimenta un parón, mientras que China se dispara.

La banca de inversión tiene sus propios ganadores y perdedores en la guerra geopolítica desatada por Donald Trump. El país que preside, Estados Unidos, está en el lado de los damnificados, pero mucho menos que España y Reino Unido, los grandes perjudicados de la crisis arancelaria. China, Japón y Singapur no solo salen inmunes, sino que se refuerzan.

Las diferentes suertes de cada región hacen que los datos globales de la banca de inversión inviten al optimismo. El volumen de las fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) mundiales sube casi un 21% en el arranque del año hasta el 27 de mayo, según los datos de Dealogic. Ha habido transacciones por 1,64 billones de dólares (1,45 billones de euros) y eso es la cifra más alta desde 2022.

Las operaciones en el mercado bursátil no muestran cifras tan rotundas. La volatilidad que ha provocado en las bolsas cada mensaje de Trump en las redes sociales ha pasado factura, pero al menos el volumen global esquiva los retrocesos. Eso sí, la subida es de un pírrico 0,93%.

Las colocaciones de deuda y los grandes préstamos sindicados no han corrido la misma suerte. Las caídas son del 6% y el 20%, respectivamente.

Balance de daños

El reparto por países muestra dónde están los verdaderos daños. España brilla en la parte negra del M&A. El volumen en los cinco primeros meses del año se desploma un 46% y no llega a los 13.000 millones de euros.

Es la mayor sangría entre los grandes mercados mundiales, pero hay un atenuante. El arranque de 2024 fue mucho mejor en España que en otros mercados del entorno, hasta el punto de que el M&A nacional movió tanto dinero como el alemán y se quedó muy cerca del francés o el italiano. Ahora la caída se produce desde una altura mayor.

Reino Unido también disparó el año pasado sus cifras de M&A y está pagando las consecuencias. Es el otro gran país de Europa que retrocede. La caída es de un 29%.

Alemania está en el bando contrario y eleva un 33% la actividad de fusiones y adquisiciones; Italia lo hace un 27%, y Francia, un 14%.

Donde no hay mejoras a la vista es en el negocio bursátil europeo. Las ampliaciones de capital han retrocedido un 1% y las salidas a Bolsa se han quedado en menos de la mitad, tras caer un 61%.

Las expectativas han sido el principal enemigo. La banca de inversión esperaba un año histórico y se ha encontrado una realidad plagada de sobresaltos. Peor ha sido en Wall Street, porque ahí el optimismo era máximo y los presupuestos de 2025 lo recogían a manos llenas.

Volatilidad

Estados Unidos ha sufrido su propia medicina. La estrategia de negociación comercial de Trump ha convulsionado los mercados y ha paralizado a las empresas. En lugar de una lluvia de operaciones, los bancos han tenido que conformarse con un alza del 5% en el volumen del M&A, muy por debajo de las previsiones y gracias a que enero fue un buen mes.

Lo que nadie ha conseguido salvar es el mercado bursátil. Ha habido menos operaciones en las bolsas de Estados Unidos y por menos dinero. La caída con respecto a 2024 es del 7,3%.

Eso deja a Asia como la gran vencedora del arranque de 2025. China es la estrella del año a pesar de los aranceles, con sus mejores cinco primeros meses en M&A desde 2021. El volumen se dispara un 147% y los 174.000 millones de euros que han movido las operaciones en el país suponen casi la mitad de la región de Asia-Pacífico.

Japón ha renacido. El M&A se duplica en el mercado nipón hasta máximos históricos. El país está viviendo este año la ebullición que se perdió en 2021. Singapur también está en plena escalada, con una mejora del 113%, que en su caso se debe a que 2024 fue un ejercicio para olvidar.

El impulso ha llegado incluso al mercado bursátil. Asia-Pacífico es la única región con un volumen creciente de operaciones en Bolsa. Las empresas han pisado el acelerador y han recaudado un 9% más entre estrenos en el parqué, ampliaciones de capital y bonos convertibles en acciones.