
Cada año de retraso en la fusión entre BBVA y Sabadell es un año que afecta a la lógica financiera de la operación reduciendo el valor de las sinergias.
La resolución del Gobierno de imponer una moratoria de entre tres y cinco años a la fusión de BBVA y Sabadell impacta directamente en el valor de las sinergias de costes calculadas por el banco presidido por Carlos Torres.
Así lo explican fuentes al corriente de la operación, que añaden que cada ejercicio que se retrase la integración efectiva de las dos entidades resta atractivo financiero a la opa.
Es un cálculo básico que realizan los inversores institucionales a la hora de analizar la rentabilidad de una operación, aseguran fuentes de la banca de inversión. Aplican una tasa de descuento por el coste de capital en cada uno de los años que no se puedan materializar los ahorros esperados por la fusión, de manera que cada ejercicio se va reduciendo el valor potencial de las sinergias como activo financiero.
En el caso de BBVA, si se calcula un coste de capital aproximado de un 12%, entonces el descuento que las medidas del Gobierno implican sobre la valoración actual de las sinergias podría alcanzar el 31,8% en el caso de que la fusión estuviera bloqueada solo tres años, mientras que podría llegar hasta el 47,22% si se prolongase dos años más.
Teniendo en cuenta que BBVA estima que podría obtener unas sinergias de costes de 850 millones de euros a través de la fusión con Sabadell, el recorte en la valoración para este apartado oscilaría entre los 270 y los 400 millones de euros, aproximadamente.
Estos cálculos no han tenido en cuenta otro factor clave como son las sinergias de ingresos, que también existen, aunque BBVA no ha dado a conocer hasta el momento sus estimaciones.
Además se han de tener en cuenta los ahorros generados por la prohibición de fusionar ambas entidades. Por un lado, BBVA podrá reducir buena parte de la factura prevista para cierre de oficinas y ajustes de plantilla. También se podrá ahorrar los cerca de 1.000 millones de euros en gastos proyectados por la cancelación de las alianzas estratégicas de Sabadell en negocios como bancaseguros (con Zurich), gestión de activos (Amundi), depositaría (BNP) y pagos (Nexi), entre otros.
Aviso a los inversores
En su último documento de registro publicado en abril, BBVA admitió su incapacidad de predecir los potenciales costes derivados de las condiciones impuestas por las autoridades y enfatizó la posibilidad de que una decisión del Gobierno pudiera trastocar las estimaciones del banco sobre las sinergias por la compra de Sabadell.
Sin embargo, el banco se mostró optimista y confiado de sus posibilidades. «BBVA cree que, incluso si la fusión no se consuma, será capaz de lograr la mayoría de las sinergias», advertía la entidad.
BBVA basaba su razonamiento en que el grupo sería capaz de «centralizar ciertos procesos de Banco Sabadell» dentro de la matriz, así como operar ambas entidades «a través de una plataforma tecnológica común», que pudiera dar servicio a todos los sistemas y productos de ambos bancos.
Los responsables de la entidad llegaron a cifrar en dos tercios las sinergias que se podrían alcanzar en un contexto sin fusión.
Pero las distintas fuentes financieras consultadas aseguran que esos cálculos no tenían en cuenta la letra pequeña de todas las limitaciones impuestas por el Gobierno ni los plazos temporales recién aprobados.
«Los impactos van más allá de lo previsto», reconoce un banquero de inversión al corriente de la operación.