
La directora general se acaba de incorporar al máximo puesto ejecutivo de la cooperativa de crédito en la que ha desarrollado toda su carrera profesional.
Alicia Soler acaba de tomar las riendas de Caixa Popular, una de las dos cooperativas de crédito de trabajo asociado de España, junto a Laboral Kutxa.
La directiva, que se incorporó recién salida de la universidad, lleva a gala que la entidad apueste por la cantera y que su trayectoria, que se desarrolló de oficina en oficina y como directora territorial, culmine con el puesto ejecutivo más relevante. «Llegué en 2002, con todo el lío del euro», explica en una entrevista a EXPANSIÓN.
Durante seis años, además, ha pilotado una unidad de negocio transversal de Caixa Popular destinada a las instituciones religiosas. «Caixa Popular es una entidad aconfesional, pero en parte los valores de la doctrina social de la Iglesia confluyen con los valores fundacionales», explica. Y es «un perímetro de negocio interesante, que incluye parroquias, colegios católicos, órdenes religiosas…»
Con Alicia Soler, Caixa Popular mantiene su estrategia de seguir abriendo oficinas. «Nos gusta que los clientes vengan a nuestras oficinas», afirma. «Desde la crisis financiera hemos abierto entre dos y tres cada año y este año abriremos otras dos», que se unirán a las 80 actuales. Reconoce que en la entidad «no podemos competir por tamaño ni por precio, pero sí por el trato personal a los clientes, y hemos demostrado que así podemos ser rentables». Recuerda que fue una de las primeras entidades financieras en abrir por las tardes y mantienen un horario amplio.
Oportunidad
Por ello, al preguntarle sobre la opa de BBVA sobre Sabadell afirma que «puede ser una oportunidad. Las fusiones atienden a una lógica de rentabilidad que deriva en cierres de oficinas, se generan huecos que se tienen que cubrir». Y apunta que «ya los hemos aprovechado; muchas de las oficinas que hemos abierto eran antes de otras entidades».
Caixa Popular, como cooperativa de trabajo, es propiedad de sus empleados. Son 450, de los que el 80% son socios. Además, hace siete años abrió su capital a empresas para apoyar su crecimiento. Actualmente tiene 173 empresas socias, que suman el 18,67% del capital.
«Hay empresas que quieren formar parte del proyecto, pero lo que queremos es un apoyo estable, no una inversión financiera, y queremos seguir manteniendo nuestro modelo y pilotando nuestro destino», explica la directora general. Y eso que «tendríamos oportunidades de que entrara capital solo por la rentabilidad que tenemos».
El año pasado esa rentabilidad -vinculada a los tipos de interés y a los resultados- fue del 7,95%, y el ejercicio anterior se había situado en el 8,57%.
Plan estratégico
Caixa Popular está inmersa en un plan estratégico. «Lo iniciamos en enero de este año y termina en 2027. Se llama Plan Cuidar y tiene siete ejes, sobre los clientes, los equipos, la eficiencia, la solvencia, el negocio, el capital y el impacto social».
Soler hace hincapié en la expectativa sobre la solvencia. «Para 2027 nos gustaría tener un gap de 8 puntos sobre el ratio regulatorio, y eso sería llegar al 22%». Para alcanzar esa ratio, «podemos hacerlo por dos vías, por la capitalización de beneficios y por la captación de capital».
Para este año, la previsión es que el resultado disminuya un 11% -acusará el ajuste de márgenes por la bajada de tipos-, hasta 31 millones, aunque remontará en los dos años siguientes, según estas expectativas. Al mismo tiempo, la cifra de negocio se incrementa. El dato hasta marzo muestra una inversión crediticia de 2.190 millones, que crece un 9%, mientras que los depósitos, de 3.688 millones, han aumentado un 24%.