
Competencia y la Autoridad de Regulación Prudencial deberán autorizar la operación en el mercado británico, mientras que en el europeo el BCE deberá otorgar la «no objeción» a la compraventa.
La compraventa por 3.100 millones de euros de TSB por parte de Santander en Reino Unido deberá pasar al menos por tres exámenes, todos ellos después de recibir la aprobación de los accionistas de Sabadell, matriz de TSB, en la junta que el banco catalán ha organizado para el próximo 6 de agosto.
Dos de las autorizaciones procederán de Reino Unido: la Autoridad de Regulación Prudencial (PRA, las siglas en inglés del regulador) y la Comisión de los Mercados y la Competencia (CMA), el órgano que vigila contra los monopolios. A ello se añade la autorización del Banco Central Europeo (BCE). Se trata de cláusulas suspensivas que deberían estar despejadas antes del 1 de julio del próximo año.
En el caso de la PRA, existe una fase de presolicitud, que permite un primer contacto que ayuda al comprador a comprender con detalle en qué consiste el proceso del cambio de control, a la vez que se le prepara para la fase propiamente dicha de la solicitud del permiso formal, con el objetivo de que se presente toda la documentación requerida.
En la solicitud propiamente dicha, la PRA (también en consultas con la Autoridad de Conducta Financiera, ambas dependientes del Banco de Inglaterra) analiza el impacto de la compraventa en el comprador para cumplir con requerimientos de prudencia, como son la resiliencia del modelo de negocio, las posiciones de liquidez y capital, la gobernanza, el control de riesgos, los mecanismos de control y la estructura del grupo.
En este caso, la PRA tiene 60 días para determinar si aprueba la operación sin condiciones, para proponer luz verde con condiciones o para objetarla. En cualquier momento se puede parar el reloj para pedir nueva información.
Fases en la Competencia británica
Por su parte, la CMA establece un calendario que se divide en dos fases: la primera con un máximo de 50 días laborables (10 semanas, aproximadamente) y la segunda, de 39 semanas, extensibles en un máximo de 40 días y 14 semanas, respectivamente (con excepciones).
En el mejor de los casos, desde que comience la fase 1, la CMA podría autorizar la operación en 40 días laborables si considera que no afecta a la competencia. El gran elemento que implica quedarse en una fase o llegar a otra es la consideración, o no, de que se cree o se pueda crear lo que se denomina una sustancial reducción de la competencia (SLC, por sus siglas en inglés) en un mercado de bienes o servicios de Reino Unido.
A pesar de tratarse de una operación en suelo británico, considerado un tercer país, el hecho de que involucre a dos bancos comunitarios lleva a que las entidades deban contar con la «no objeción» del Banco Central Europeo (BCE) en este proceso. El supervisor se encargará exclusivamente de revisar bajo criterios macroprudenciales y de solvencia la robustez de la entidad resultante, en este caso cómo quedará Santander tras sumar TSB a su red, sin tener en cuenta otras variables como la competencia.
Plazos en el BCE
Fuentes financieras apuntan a que BCE aún no habría recibido la documentación relativa a la compra de TSB por parte de Santander, que por el momento se circunscribe a un acuerdo entre las partes.
En el momento en el que la institución europea comience a revisar la solicitud, cuenta con 60 días laborables para tomar una decisión al respecto, si bien podría extender el plazo 30 días adicionales si así lo viera necesario y lo justificase debidamente. En principio, el supervisor cuenta con un total conocimiento de los estados financieros de Santander y Sabadell, que superan ampliamente los requerimientos regulatorios, por lo que no se espera que haya objeciones al proceso.
Los analistas consultados se muestran optimistas en que no se prevé ningún elemento que obstaculice la obtención rápida de los permisos. «Es una transacción relativamente pequeña, de manera que no espero problemas regulatorios y los bancos habrán hablado ya con los reguladores», razona Johann Scholtz, analista de Morningstar, de manera que Santander no debería tener problemas para culminar la adquisición en el primer trimestre de 2026, de acuerdo a los planes sobre los que ha informado al mercado.