
Pagará 3.800 millones en los próximos 12 meses, pero la generación orgánica de solvencia se acelera gracias al beneficio y los menores riesgos.
Sabadell sigue teniendo gasolina para combatir la opa hostil de BBVA a golpe de dividendos. Es su estrategia principal para convencer a los accionistas de que rechacen la oferta de su rival y su último anuncio supone el desembolso de 3.800 millones de euros en los próximos doce meses. Pero esa promesa no ha pasado factura a su capital. Su solvencia es la segunda mayor que ha tenido nunca.
El banco ha cerrado el primer semestre del año con un capital de máxima calidad (CET1) del 13,56%. Es una ganancia de 25 puntos básicos en el segundo trimestre y de 54 puntos básicos en lo que va de 2025. Sabadell solo ha tenido una solvencia más alta en el tercer trimestre de 2024, cuando llegó al 13,8%.
Ese máximo no duró mucho, porque el banco utilizó el dinero para regar a los accionistas con dividendos y recompras de acciones con los que ganar su favor en la contienda con BBVA. El CET1 cayó con fuerza en el último trimestre del año pasado y solo se recuperó ligeramente en el arranque del actual, pero lejos de cualquier cota histórica.
Reparto del 60% del beneficio
El capital vuelve ahora a las alturas a pesar de que el 13,56% de solvencia ya descuenta el reparto del 60% del beneficio en forma de dividendo, según los datos que ha dado el banco. Esa resta afecta a los 1.300 millones que se pagarán como dividendos ordinarios, porque los otros 2.500 millones son extraordinarios y saldrán de la venta de la filial británica, TSB.
Santander desembolsará un máximo de 3.400 millones de euros por ella y eso supone 400 puntos básicos adicionales de CET1 para Sabadell que no están todavía sumados porque la transacción no se cerrará hasta los primeros meses de 2026, pero que servirán para abonar el dividendo extraordinario sin que su solvencia se vea tampoco afectada.
Eso significa que Sabadell todavía tiene reservas pese a la batalla por la opa hostil. Su compromiso es devolver a los accionistas todo lo que exceda del 13% y por ahora le sobran 56 puntos básicos que ha prometido repartir en los próximos años.
Los directivos del banco achacan esta evolución a una mezcla de beneficios al alza y un modelo de negocio que ha reducido los riesgos. Es la receta que ha permitido pasar de una generación orgánica de capital de 37 puntos básicos en 2021 a un promedio anual de 175 entre 2025 y 2027, según las previsiones de la entidad.
Rentabilidad
Los beneficios son una pieza clave. Suben de 181 millones en el primer semestre de 2021 a 804 millones en el mismo periodo de este año. Pero la otra pata de la ecuación es la capacidad de estas ganancias de convertirse en capital, según asegura el consejero delegado del banco, César González-Bueno.
Sabadell está extremando la calidad de sus préstamos para que consuman el mínimo capital posible y tiene un modelo de negocio que prima una correlación directa entre rentabilidad y solvencia. Eso maximiza la conversión en CET1 de cada euro de beneficio.
Su concentración en España contribuye especialmente a ello. «Los bancos que están en mercados de fuerte volatilidad e inflación tienen una alta rentabilidad, pero la generación de capital libre es menor. En nuestro caso, la generación de capital tiene una alta correspondencia con la rentabilidad», explicó González-Bueno en la última presentación de resultados de banco.
Fue una clara referencia al modelo de BBVA y a su presencia internacional en México y Turquía. Pese a ello, también esta entidad ha conseguido mejorar su capital desde que lanzó la opa por Sabadell.