
La inmobiliaria que agrupa la antigua cartera dañada de Popular pierde 420 millones en 2024 y confía en generar «ingresos relevantes» vendiendo activos para su uso como centros de datos.
Santander ha reducido su participación en Quasar, la inmobiliaria que comparte con Blackstone, hasta el 3%, tras la operación de saneamiento realizada el pasado año, cuando la sociedad compensó pérdidas y abordó una ampliación de capital que solo fue suscrita por el fondo estadounidense.
Tras esta reestructuración, Blackstone, que desde la creación de Quasar ha controlado la gestión, ha elevado su participación del 51% al 97,06%, mientras que Santander ha reducido su peso del 49% al 2,94%, según recogen las últimas cuentas individuales de la inmobiliaria.
Quasar, constituida en 2018 y que agrupa la antigua cartera dañada de Popular, perdió 420,56 millones en 2024. La sociedad encadena seis años consecutivos en rojo, en los que ha contabilizado pérdidas superiores a los 4.500 millones de euros. Sólo en 2018, año de su creación, Quasar logró un beneficio de 1.024 millones gracias a plusvalías contables.
La cifra de negocio de la compañía alcanzó los 540 millones, frente a los 568 millones de 2023. Quasar aún tiene en balance un volumen de inmuebles y créditos deteriorados por 3.160 millones de euros, tras reducir su perímetro otro 19% en el último año.
Para constituir Quasar, Santander y Blackstone aportaron en 2018 cerca de 3.000 millones en capital y formalizaron un préstamo sindicado de 7.332 millones. Aún se adeudan 3.734 millones, frente a los 4.062 millones de diciembre de 2023.
De esta deuda de más de 3.700 millones, 3.085 millones vencen en marzo de 2026 y los restantes 648 millones, en marzo de 2028.
Quasar, que ya renegoció en años anteriores esta financiación, ha iniciado una nueva ronda de contactos con la banca acreedora.
«Los tramos de deuda por importe de 3.086 millones de euros tienen un vencimiento inferior a 12 meses. Este aspecto puede ser considerado indicativo de una incertidumbre material que puede suponer una duda significativa sobre la aplicación del principio de empresa en funcionamiento (…) En opinión de los miembros del consejo de administración de la sociedad, existen diversos factores que mitigan sustancialmente la duda», señalan las cuentas.
Acreedores
«La dirección de la sociedad ya ha iniciado negociaciones con los acreedores con el fin de extender el vencimiento de la deuda a largo plazo y adecuarla a su plan de negocio. En ejercicios anteriores, el grupo alcanzó exitosamente acuerdos similares con sus acreedores financieros, por lo que no se espera lo contrario en esta ocasión», señala.
Quasar también alude al «apoyo financiero implícito por parte de entidades vinculadas a su socio mayoritario» y al valor de su cartera inmobiliaria, que unido a otros activos líquidos de los que el grupo es titular, es superior a la deuda.
Entre los factores que mitigan la incertidumbre, la sociedad cita, además, «la perspectiva de cobro de los pagos contingentes acordados en el contexto de la venta de Calanza Inmuebles, que principalmente se valora como una cuestión de tiempo, más que de incertidumbre real, así como otros pagos adicionales que el grupo pudiese recibir como consecuencia del éxito de la operación, lo que podría ascender a una cifra potencial de en torno a 600 millones de euros». Calanza Inmuebles es una sociedad que agrupa suelos vinculados al proyecto de Blackstone de construcción de un campus de centros de datos en Zaragoza.
La sociedad remarca el valor que podría generarse en determinados activos destinados a la venta y en los que «la dirección ha venido tomado decisiones e implementado estrategias para su uso como data centers». «La venta de dichos activos podría suponer una fuente de ingresos adicionales relevante», concluye.