Resultados bancarios semestrales: ¿más de lo mismo?

La secuencia de las presentaciones de resultados realizadas por los bancos españoles en estos días podría hacer pensar que pocas novedades se han producido desde nuestra última cita en esta tribuna con los lectores de EXPANSIÓN.

Seguimos hablando de resultados muy positivos, una morosidad contenida, elevada calidad de los balances bancarios, fortaleza del lado de los ingresos y contención de los costes, todo lo cual permite mantener elevados niveles de rentabilidad.

Efectivamente, hasta aquí no hay grandes novedades (afortunadamente).

Contribuye a ello el mantenimiento de un contexto macroeconómico favorable en España, con un crecimiento que se mantiene robusto, al igual que la creación de empleo.

Todo esto permite un comportamiento positivo del crédito hipotecario y del consumo que, unido al aumento de los ingresos por comisiones y otros conceptos, tiene un impacto igualmente favorable.

La decisión del BCE en la reunión celebrada hace unos días de mantener los tipos de interés vigentes sin añadir nuevas bajadas (aunque sí se anuncia alguna para el último trimestre del año) contribuye también a la sensación de que el nuevo nivel de tipos permitirá a los bancos gestionar la situación de mejor manera que en los tiempos del interés cero.

En todo caso, debe reconocerse que, a lo largo de los años, los bancos han reducido su dependencia a la variable tipos de interés, generando nuevos negocios que les han permitido, al menos en parte, pasar de un negocio de intereses a un negocio de comisiones, lo que ha dado mayor estabilidad a su cuenta de resultados, y esto ha sido meritorio.

No estaría completa esta instantánea sin dejar constancia de la expectación del sector ante la opa lanzada por BBVA sobre Sabadell, que sigue cumpliendo trámites.

Sin embargo, más allá de este paisaje tan reconocible, estos meses no han estado privados de momentos de tensión, como la extrema volatilidad de los mercados a propósito del Liberation Day, el enfrentamiento abierto entre Irán e Israel, con participación activa de Estados Unidos, la reunión de la OTAN sobre el incremento del gasto europeo en defensa y algunos otros episodios no desprovistos de emoción.

A ello se añade en estos días el acuerdo finalmente alcanzado en materia de aranceles entre la Unión Europea y Estados Unidos, que deja el resultado positivo de acabar con la incertidumbre y evitar una guerra comercial de consecuencias imprevisibles pero, al mismo tiempo, arroja sombras por la debilidad política que muestra la UE y el efecto desigual del acuerdo sobre países, sectores y mercados, lo que está generando una mayor volatilidad en los mercados de la que hubiera sido deseable.

A pesar de todo esto, los bancos mantienen intactas, e incluso robustecen, sus fortalezas, mejoran sus resultados y mantienen su esfuerzo inversor para seguir avanzando en su transformación digital, aprovechando las posibilidades de las nuevas tecnologías y, en particular, de la inteligencia artificial, en la que tantas esperanzas se han depositado.

En definitiva, un panorama de luces y sombras, con la economía creciendo aún a buen ritmo, unos resultados bancarios muy positivos y las dudas que producen en los mercados tanto los efectos a medio plazo de los nuevos aranceles (que se unen a un euro muy sobrevalorado en los últimos meses), como los elevados niveles de deuda que muestran algunos grandes países a ambas orillas del Atlántico, lo que puede requerir medidas de corrección.

Aunque aranceles y deuda elevada traen malos recuerdos, confiemos en que los mercados se mantengan en calma.

Francisco Uría | Socio responsable global de Banca y Mercados de Capital de KPMG