Torres se pone más deberes en la opa sobre Sabadell

Los gestores de BBVA se enfrentan a varios meses de duro trabajo por la opa sobre Sabadell.

Nadie dijo que fuera a ser sencillo, aunque seguramente la cúpula del banco pensaba en mayo del año pasado, cuando iniciaron el proceso, que el camino no iba a tener tantas espinas.

BBVA encara lo que presumiblemente será el tramo final de la operación con la obligación de actualizar un folleto de opa de alrededor de 1.000 páginas en el que debe contemplar nuevos escenarios, incluir riesgos que quizás antes no existían, y recalcular las sinergias de una compra que en el corto plazo podría terminar en fusión, o no.

Una vez consiga el visto bueno de la CNMV al documento final de opa, deberá iniciar un periodo de aceptación en el que la incertidumbre está garantizada y el resultado es más que impredecible.

Todo ello con la casi obligación de revisar una oferta venida a menos y ver la manera de convencer a los accionistas más escépticos de que su propuesta de valor es mejor que la de Sabadell. Quizás en BBVA ya piensen que poner más dinero no garantizará el éxito de la opa.

Pero por si fuera poco, BBVA también deberá dedicar más tiempo que nunca al apartado judicial.

El recurso al veto a la fusión del Gobierno ante la Justicia no afectará a los tiempos de la opa, pero sí que hará que la hipotética compra de Sabadell perdure más allá de la resolución del periodo de aceptación.

Dependiendo de lo que la Justicia considere oportuno (y suponiendo que la opa triunfa), puede que BBVA ejecute la fusión antes de lo que prevé hoy; puede que comience a integrar Sabadell un año antes de que venza el veto del Gobierno; o puede que el sistema financiero no vea a Sabadell en BBVA hasta 2030.

Sea como fuere, BBVA aún tiene mucha tela que cortar.