
La implantación de esta infraestructura en la primavera de 2018 se convirtió en una pesadilla para Sabadell por los cuellos de botella generados en la operativa digital los primeros días a algunos clientes. Sin embargo, su traspaso o la cesión de su uso puede generar alto interés en Reino Unido por sus altas capacidades digitales.
Sabadell busca vías de ingresos para monetizar la plataforma tecnológica de TSB en cuanto se formalice la venta del negocio bancario a Santander, algo que está previsto para marzo o abril de 2026.
El banco catalán va a ceder su uso a Santander hasta esa fecha a cambio de una comisión por la que obtendrá unos ingresos de 150 millones de euros.
El alquiler de la plataforma de TSB permitirá recuperar al menos un 60% de los 250 millones de euros a los que tiene Sabadell valorada la infraestructura en sus cuentas dentro de activos intangibles.
A partir de esa fecha, Sabadell tiene manos libres para rentabilizar la plataforma que tantos problemas le dio en 2018 cuando la implantó en Reino Unido por los cuellos de botella creados a algunos clientes en la operativa web y en la app, pero que es una de las más modernas y avanzadas del país.
Según fuentes del mercado, la infraestructura de TSB puede generar interés, especialmente porque algunos bancos británicos funcionan con infraestructuras algo obsoletas.
Opciones
Sabadell estudiará si es más rentable explotar su licencia de uso a un competidor (alquilarla) o si escucha ofertas para traspasarla.
Todavía no hay nada decidido, dado que este proceso no se abrirá hasta dentro de unos meses. Achatarrar la plataforma no es una opción real porque implica un coste.
Ibercaja adquirió el año pasado la moderna plataforma tecnológica de Orange Bank cuando cesó su actividad en España para acelerar su crecimiento y el lanzamiento de nuevos productos en financiación al consumo. El negocio bancario de Orange pasó a manos de Cetelem (BNP Paribas).
La pesadilla de 2018
Tras la compra de TSB en 2015, Sabadell creó una plataforma desde cero y traspasó a ella, con la ayuda de IBM, los datos de los cinco millones de clientes que hasta entonces estaban alojados en una infraestructura de Lloyds, por cuyo uso Sabadell abonaba 200 millones de libras anuales.
Sabadell realizó muchos ensayos y pruebas, pero a pesar de todo la plataforma falló.
El 80% de la migración funcionó bien. Las incidencias se produjeron, principalmente, como consecuencia de atascos en el acceso a la web, cajeros y en la aplicación móvil que afectaron a unos 130.000 clientes.
La accidentada migración tecnológica provocó a Sabadell un daño total de 400 millones de euros. Entre otras cosas, TSB tuvo que pagar una multa de 48,65 millones de libras (55 millones de euros) a las autoridades británicas.
TSB entró en pérdidas por culpa de ese apagón tecnológico y llegó a encajar unos números rojos acumulados de 500 millones en tres ejercicios de los que ya está completemente recuperado. De aquí al cierre de la transacción (marzo-abril) TSB aportará un beneficio de 300 millones, según las estimaciones que baraja Sabadell.
TSB tardó años en recobrar la confianza de sus clientes y su imagen de marca y reputación tras este incidente.
El primer ejecutivo de TSB, Paul Pester, tuvo que dar explicaciones en la Cámara de los Comunes y fue cesado a los cuatro meses de estallar el problema.
Sabadell recuperó a través del seguro 61 millones de euros, con los que cubrió parte del importante agujero que provocó el incidente.