La venta de televisores en España sigue estancada y, lo que es peor, pese a los últimos avances, el consumidor apuesta mayoritariamente por un aparato barato y relativamente pequeño. En 2016, se vendieron 3,2 millones de unidades, un 3% menos que en el año anterior, con un precio medio de 401 euros por aparato y 40 pulgadas de pantalla media. Por marcas, Samsung mantuvo el liderazgo, con el 40% de las ventas, frente al 32% de LG Electronics, su principal competidor, según los datos de la consultora GfK.