
La opa de BBVA está sometida también a legislación americana porque hay accionistas de Sabadell residentes en Estados Unidos.
Esta circunstancia está provocando confusiones sobre cuál impera en esta operación, que se están aclarando sobre la marcha, con la oferta ya en curso. El próximo 23 de septiembre será, finalmente, la fecha límite que tendrá BBVA para modificar las condiciones si cambia de opinión.
Esta fecha es importante porque lo habitual en las opas es que gran parte de las adhesiones se concentren en los últimos días, especialmente las de los institucionales, por la posibilidad de que haya cambios en el precio.
Hasta el martes, la CNMV sostenía que la ecuación de canje podría variarse hasta cinco días hábiles antes de que se cierre el período de aceptación, lo que establece el Real Decreto español. Es decir, hasta el 30 de septiembre.
Sin embargo, ayer la CNMV discutió internamente cómo armonizar ambas legislaciones en este aspecto y acordó optar por el plazo que contempla Estados Unidos, porque es más restrictivo (diez días hábiles antes del cierre del período de aceptación) y protege más al inversor.
La cúpula de BBVA, no obstante, sigue sosteniendo que la oferta es «extraordinariamente atractiva» y que no habrá aumento de precio. «La oferta es la que es», repite el banco reiteradamente. El argumento que esgrime es que el valor de la oferta ha aumentado desde que se anunció en un 43% por la propia subida de la cotización de las acciones de BBVA y Sabadell.
La otra gran discrepancia de plazos entre EEUU y España, la referida a la renuncia al mínimo de aceptación, quedó resuelta el día antes de la publicación del folleto.
Según el calendario de la operación, los 200.000 accionistas de Sabadell tienen un mes para acudir al canje de BBVA, hasta el 7 de octubre.
El banco considera que 30 días es un plazo «más que suficiente» para el inversor y BBVA no quiere más retrasos en esta operación.