El consejo de administración de Corporación Financiera Alba conoció ayer la decisión de su presidente, Carlos March Delgado, de renunciar a este cargo y al puesto de consejero de la sociedad con motivo de haber cumplido 80 años. El consejo acordó nombrar a Juan March de la Lastra, hasta ahora vicepresidente primero, presidente no ejecutivo de la sociedad. Juan March Juan -primo del anterior e hijo de Juan March Delgado-, que era vicepresidente segundo de Alba, pasa a ser vicepresidente único.
El puesto que deja Carlos March vacante en el consejo no será cubierto. A lo largo de los próximos doce meses se producirán otras dos salidas del consejo, al alcanzar dos integrantes los 70 años, edad establecida como límite para los consejeros no dominicales.
El actual consejo de Alba está formado por dos dominicales (Juan March de la Lastra y Juan March Juan); un consejero externo (Santos Martínez-Conde), que tiene esta consideración porque anteriormente fue el consejero delegado de la compañía; y seis consejeros independientes (cuatro mujeres y dos hombres). Martínez-Conde y el consejero coordinador Antón Pradera, son quienes abandonarán el consejo en los próximos meses.
Lo razonable es que estos dos puestos sí sean cubiertos por nuevos consejeros y está en estudio aumentar hasta los 72 años la edad máxima de los consejeros no dominicales, tanto de Alba como de Banca March, por entender que no resulta fácil encontrar perfiles adecuados para esos puestos con una limitación de edad tan cercana.
El origen de Alba
Corporación Financiera Alba tiene sus orígenes en una sociedad cotizada, Cementos Alba, que estaba controlada por el grupo March, cuyos activos fueron vendidos en 1986 a Hornos Ibéricos, lo que provocó que la sociedad cambiara de objeto social para transformarse en un hólding de inversiones empresariales que siguió siendo controlada por el grupo March a través de dos de los miembros de la tercera generación de empresarios y financieros con este apellido: Juan y Carlos March Delgado. Con el paso de los años se han ido incorporando con distintas responsabilidades también dos miembros de la cuarta generación: Juan March de la Lastra y Juan March Juan, hijos de Carlos y Juan respectivamente.
La filosofía inversora de Alba ha estado orientada a la consecución de un valor a largo plazo y sostenible con diversificación de riesgos, bajo endeudamiento y amplia liquidez. La cartera de inversiones se reparte entre empresas cotizadas y no cotizadas, mayoritariamente españolas, aunque con un peso creciente de compañías extranjeras e inmobiliarias.
Una de las características de la compañía es que sus participaciones accionariales suelen ser significativas, influyendo en la gestión de las sociedades, aunque en algún caso, aunque la inversión sea elevada, dada la relevancia de la sociedad, su influencia puede ser menor.
Participaciones del grupo
En los casi 50 años transcurridos desde 1986, han sido numerosas las inversiones y desinversiones que Alba ha llevado a cabo. La constructora Ginés Navarro, que se integró en ACS y significó que el grupo fuera accionista de referencia durante muchos años de esa compañía, Airtel, Vodafone, Carrefour (Pryca), Sogecable, Ebro, Indra, BME, Prosegur, Naturgy, Euskaltel, Viscofan, Verisure, AtlanticAviation, Colonial…
Al cierre del pasado ejercicio, las principales participaciones empresariales del hólding eran Acerinox (19,3%), Viscofan y Ebro (por encima del 14%), Cie Automotive (13,7%), Naturgy (5,4%), Verisure (6,3%), Atlantic Aviation (10,5%) y Colonial (5%).
Aunque se trataba de una sociedad cotizada, el grupo March, bien a través de participaciones directas de los cuatro hermanos March Delgado (Leonor, Gloria, Juan y Carlos) y de algunos de sus descendientes y de Banca March (controlada totalmente por la familia), siempre ha tenido la mayoría accionarial de la sociedad.
Durante casi cuatro décadas hubo un pacto de accionistas suscrito por los hermanos y Banca March, que se disolvió en 2018 cuando la entidad financiera redujo su participación en Alba hasta el 15%, pasando de consolidar la cuentas del hólding dentro del banco a hacerlo por puesta en equivalencia en virtud de su participación efectiva.
Los hólding con participaciones empresariales que cotizan lo hacen generalmente por un valor inferior a la suma del valor de las participaciones que tienen y eso ha venido provocando que los accionistas individuales de Alba hayan reducido su presencia en la compañía a precios de mercado y que algunos de los miembros de la familia, Juan y Carlos March Delgado principalmente, hayan aumentado su participación en este tiempo.
El accionariado del hólding
Hasta tal punto ha sido así que en los primeros meses de este año, el consejo de Alba aceptó lanzar una opa, junto con Carlos March Delgado, por la totalidad del capital de la compañía no controlado por el grupo, apenas un 5% del total. En una primera etapa acudió la mayoría del capital flotante y los adquirentes se comprometieron a repetir la oferta inicial, lo que ha dado como resultado que la práctica totalidad del 5% haya vendido sus acciones.
De esta forma un pequeño número de accionistas individuales (Carlos y Juan March Delgado, principalmente; Juan March de la Lastra en tercer lugar; su primos Juan y Catalina March Juan, detrás; y Leonor y Gloria March Delgado, con un 3% aproximadamente cada una de ellas), junto con Banca March, que mantiene el 15%, suman la totalidad del capital de Alba.
Con el objetivo de que el paso generacional no suponga una dilución excesiva de las participaciones accionariales, tanto en Alba como en Banca March, la familia tiene vigente un pacto en Banca March para garantizar la posible salida de alguno de ellos estableciendo un precio determinado que puede ser pagado bien por algún otro miembro del grupo bien por el propio banco.
El pacto es de diez años de duración y le quedan cinco de vigencia. En Alba, y teniendo en cuenta que ha dejado de cotizar, y por lo tanto no hay un precio de mercado, en la actualidad se está discutiendo la formalización de un acuerdo similar al existente en la entidad financiera.
Tanto Alba como Banca March han mantenido siempre una política de alta liquidez no solo por prudencia inversora sino también para poder hacer frente a las posibles decisiones de salida de algunos de sus partícipes.
En Banca March, además, se ha mantenido un elevado coeficiente de solvencia. A junio de 2025, superaba el 25,45% de CET1, el más elevado de la banca española, como garantía de que, en el supuesto de que se hicieran compras para la autocartera, la entidad seguiría cumpliendo con holgura los requerimientos mínimos de capital de los supervisores financieros, en este caso el Banco de España.
El modelo de control
En los dos casos, el modelo de control y gestión es similar. En Alba el presidente no es ejecutivo y la gestión descansa en dos directores generales (nombrados tras la cese de Santos Martínez-Conde como consejero delegado, al llegar a los 65 años de edad): Javier Fernández y Carlos Ortega. En el consejo, hay mayoría de independientes (seis) y dos dominicales.
En Banca March, el consejo es algo mayor ya que en él están representadas las cuatro alas de los March Delgado: el presidente, Juan March de la Lastra no es ejecutivo; los hermanos Juan y Catalina March Juan y un hijo de cada una de las hermanas March Delgado: Javier Vilardell March y Juan Carlos Villalonga March.
Además Elías Israel, que durante doce años fue consejero independiente, ahora ocupa el puesto de consejero que en su día era de Carlos March Delgado.
Los independientes son cinco. La gestión de la entidad está bajo la responsabilidad de Rita Rodríguez, como vicepresidenta ejecutiva, y de José Luis Acea, consejero delegado.
