Guerra de cifras BBVA-Sabadell: ¿debería España adoptar el modelo italiano de opas?

La reciente oferta de MPS sobre Mediobanca se jugó en un terreno de juego más transparente.

Los accionistas de Banco Sabadell tienen que tomar su decisión sobre si acudir o no a la oferta pública de adquisición (opa) de BBVA en medio de una guerra de cifras sobre el ritmo de aceptaciones de la propuesta de compra lanzada por el 100% de los títulos de la entidad catalana.

Desde el oferente se habla de una clara posibilidad de superar el 50% de respaldo y llegar quizá al 70%, mientras que desde la empresa opadano se espera que llegue al 30%. Ambas partes basan sus expectativas en las conversaciones que mantienen con inversores y en los datos que les van llegando sobre las aceptaciones de la oferta a través de sus redes comerciales y brókeres.

Tener una idea más ajustada sobre la marcha de la opa ayudaría a muchos a tomar su decisión, algo que tienen que hacer antes de mañana 10 de octubre, ya que en función del resultado se abren distintos escenarios. Si BBVA supera el 50% se acaba la historia, si queda entre el 30% y 50% podría lanzar una segunda opa, y si no llega a esa horquilla se retirará y fracasará la actual operación.

Por ejemplo, hay inversores que se plantean acudir a la opa con parte de sus acciones para ayudar a que BBVA alcance el 30%, sin llegar al 50%, en espera de la segunda oferta.

Más allá del juego táctico, lo malo para los accionistas de Sabadell es el ruido existente sobre el nivel de aceptación y la enorme horquilla existente entre los datos que ofrece cada parte. Sería mejor el silencio que esta confusión.

Por ello, algunas voces han empezado a hablar de replicar el modelo italiano. Durante el plazo de aceptación de las opas sobre empresas cotizadas en la Bolsa de Milán, el oferente debe comunicar cada día a través del operador del mercado el volumen de aceptaciones acumulado que ha recibido.

Así lo fue haciendo este verano Monte dei Paschi di Siena (MPS) en la disputada opa sobre Mediobanca, por ejemplo. A mitad de camino, el oferente tuvo que subir el precio para sacarla adelante. En 2021, el fondo español Asterion cumplió con esa exigencia informativa durante la opa que lanzó sobre la empresa italiana de telecomunicaciones Retelit. Lo mismo en la gigantesca opa de Blackstone y la familia Benetton sobre el operador de infraestructuras Atlantia, en 2022.

Una Ley italiana de mayo de 1999, la denominada «regulación Consob» (nombre de la CNMV italiana), establece en su artículo 42 que «el oferente y las personas elegidas para recoger las adhesiones anunciarán el número al menos semanalmente; en ofertas sobre instrumentos financieros admitidos a cotización en mercados regulados, el anuncio se hará diariamente a través del operador del mercado».

A nivel europeo, no se incluye esta obligación, y fuera de Italia no hay grandes países donde se exija esa declaración diaria de aceptaciones en una opa.

De hecho, tiene sus detractores, quienes indican que casi todos los inversores van los últimos días a la oferta, por lo que estar dando el marcador durante un mes no tiene sentido, y además la mayoría de declaraciones llega al oferente con el plazo ya cerrado. Otro argumento en contra es que ese sistema también podría ser utilizado tácticamente por algún accionista que quisiera respaldar una opa, acudiendo pronto para animar a otros inversores. Otros, por el contrario, guardarían sus cartas hasta el final.

Pero en todo caso, la opa de BBVA sobre Sabadell pone de manifiesto que es mejor tener algún dato oficial que la actual ensalada de declaraciones cruzadas entre los bancos y los anuncios de algunos accionistas individuales que publican su posición en medio del proceso.

Igual que la batalla de opas sobre Endesaabrió un debate para cambiar la normativa, la actual pelea en la banca puede derivar en una discusión sobre algunos cambios legislativos en la legislación, no solo en el asunto de la transparencia sino también en determinar más claramente las reglaspara el cálculo del precio equitativo.