
Según una encuesta a más de 70 inversores, solo el 9% calcula que la aceptación de la oferta se situará por debajo del 30%. ¿Puede el exceso de confianza dar una sorpresa en el resultado?
Hoy concluye el periodo de aceptación de la oferta pública de adquisición (opa) de BBVA sobre Sabadell, pero a falta de datos oficiales, el mercado sigue especulando sobre las posibilidades de éxito de la transacción y los siguientes pasos en esta batalla corporativa.
Según una encuesta informal realizada por el banco de negocios Citi entre sus clientes, gestores de fondos internacionales principalmente, una gran mayoría considera que BBVA se hará en la actual opa con entre el 30% y el 50% del capital de Sabadell.
Sobre los 72 inversores que han participado en el sondeo, un 67% espera ese resultado, que se quedaría por debajo de la mayoría del capital de Sabadell a la que aspira BBVA.
En este escenario, BBVA tiene dos opciones: retirarse o eliminar la condición de aceptación mínima y entrar en Sabadell. Un 57% de los gestores cree que el banco que preside Carlos Torres elegirá esta segunda opción y lanzará una segunda opa para tomar el control con posterioridad. Solo un 10% opina que no habrá una nueva propuesta de compra aunque supere la barrera del 30% del capital.
Un 24% considera que BBVA logrará el control de Sabadell con la primera opa, al superar la mitad más una de las acciones, mientras que la opción menos respaldada, con un 9%, es que la entidad se quede por debajo del 30% de aceptación, con lo que se daría por fracasada la oferta 17 meses después de su anuncio.
En el mercado se espera que muchos de los accionistas institucionales activos, con alrededor del 35% del capital de Sabadell, acudan a esta opa, incluido David Martínez. Los fondos pasivos -que replican los índices bursátiles-, podrían ir con parte de las acciones, ahora tienen un 20%. Menos claro es el apoyo entre los minoristas, con un 40% del capital. Zurich Insurance ya ha dicho que no aceptará la oferta con su 4%.
El problema entre los gestores de fondos con estas previsiones es que alguno se puede confiar demasiado y no acudir a la opa, convencido de que habrá una segunda oferta, que según la normativa deberá ser en efectivo. De resolverse este dilema con la opción de arriesgar, la aceptación podría estar por debajo de los esperado.