El BCE ve «insignificante» el impacto de un alto capital en la competitividad de los bancos

La autoridad monetaria se defiende de las acusaciones del sector y afirma que la banca gana eficiencia conforme aumenta su capital hasta un límite del 18%.

El Banco Central Europeo (BCE) saca los dientes. Ante el aumento de la actividad de lobby del sector bancario en Bruselas tratando de buscar una fuerte rebaja de los requerimientos de capital, la institución presidida por Christine Lagarde responde a base de estudios en los que se concluye que «los requisitos de capital no tienen un efecto estadísticamente significativo en la eficiencia de las ganancias».

Los autores aseguran que realizan esta investigación como contrapeso a los datos esgrimidos por el sector bancario y admiten que «el análisis estuvo motivado por el debate político en curso, en el cual la industria bancaria sostiene a menudo que los altos requisitos de capital debilitan la capacidad de los bancos para competir».

El BCE sostiene que los datos no respaldan para nada esa afirmación, pues su análisis refleja que la eficiencia de las ganancias aumentaba al ritmo al que lo hacía el capital hasta alcanzar un umbral estimado de alrededor del 18%. Sería a partir de ese altísimo nivel cuando las nuevas recargas de capital sí reducirían la eficiencia de las ganancias.

Por debajo

«Los requisitos de capital actuales para los bancos están sustancialmente por debajo del nivel del coeficiente CET1 que maximiza la eficiencia de las ganancias», señalan los expertos del BCE, que lo sitúan en el orden del 14%.

Para medir la eficiencia de las ganancias de la banca y, con ello, su competitividad, los expertos toman la relación entre el aumento de costes que se necesita asumir para generar una unidad más de negocio.

La banca lucha con los reguladores para que se liberen unos 100.000 millones de euros en capital que, según aseguran desde la patronal del sector en Europa, les permitirían elevar sus volúmenes de préstamos en hasta cuatro billones de euros.

Aunque los colchones de capital estándares no se asumen como dados, las entidades cargan contra los requerimientos macroprudenciales y microprudenciales, capas extra exigidas por encima de los estándares internacionales de Basilea para lidiar con cuestiones como el recalentamiento de una economía o el excesivo riesgo de un modelo de negocio particular de una entidad concreta.

Pero el BCE también alude directamente a este argumento, señalando que «la relación insignificante también se mantuvo cuando los requisitos de capital se desglosaron en requisitos microprudenciales y macroprudenciales».

Una fortaleza

La autoridad monetaria considera que la elevada solvencia de los bancos europeos es una virtud y no una debilidad. A pesar de que en los últimos años han cotizado con valoraciones inferiores a las registradas por otros competidores internacionales, especialmente los gigantes estadounidenses, el BCE cree que esto no tiene nada que ver con los requerimientos regulatorios. De hecho, apunta a que las entidades se han beneficiado de forma directa de la robustez adquirida tras la crisis financiera global.

«Coeficientes de capital más altos reducen tanto los costes de financiación de los bancos como la volatilidad de las ganancias —un indicador de la resiliencia financiera—, lo que señala el papel de una regulación sólida en el apoyo tanto a la estabilidad como a la competitividad a largo plazo del sector bancario», afirma el estudio.

El BCE se ha visto envuelto en una oleada de críticas a su enfoque supervisor, del que los bancos denuncian que se centra excesivamente en los recargos de capital para solucionar cualquier deficiencia o riesgo en el sector. Este debate tiene lugar en el marco de la iniciativa de la Comisión Europea de reducir la complejidad normativa para todos los sectores de la actividad económica del bloque comunitario y con vistas a lanzar un paquete de simplificación para la banca el próximo ejercicio.

Un grupo de trabajo de la autoridad monetaria, liderado por el español Luis de Guindos, vicepresidente de la institución con sede en Fráncfort, trabaja para encontrar fórmulas para simplificar la regulación, pero con la línea roja de no tocar la solvencia de las entidades.

«Estos resultados [del estudio] subrayan la necesidad de que los responsables de las políticas velen por que los bancos sigan siendo resilientes, mantengan sólidos coeficientes de capital y gestionen bien los riesgos», respaldan los expertos del BCE.