El rechazo a la opa de BBVA sobre Banco Sabadell ha sido durante este último año y medio una de los pocos puntos de unión entre partidos políticos, sean de derecha o de izquierda, o partidarios o detractores de la independencia. Las entidades empresariales también han ido a la una. Este viernes, todos estos actores han celebrado el fracaso de la integración, mientras que la Asociación de Accionistas Minoritarios ha agradecido la «fidelidad» de los pequeños inversores.
Estos últimos han tenido un «comportamiento ejemplar» que, según dice, «hoy merece un reconocimiento aún mayor», destaca la organización, que está presidida por Jordi Casas, que también forma parte de la patronal Foment del Treball y de la Fundació per a la Indústria, entidad vinculada al Gremi de Fabricants de Sabadell. Varios de sus asociados constituyeron, a finales del siglo XIX, el grupo que en la actualidad preside Josep Oliu.
Para los minoritarios, «ha triunfado el sentido común» y se ha impuesto «la razón». Además, «los accionistas han sabido valorar la solidez del modelo de entidad que representa Banco Sabadell», que «ha demostrado ser no sólo viable, sino necesaria para el equilibrio y diversidad del sistema financiero español».
Satisfacción de las patronales
Foment del Treball, que es la patronal más antigua de Cataluña y que está presidida por Josep Sánchez Llibre, destacó que ahora, Banco Sabadell debería ganar tamaño «para garantizar su independencia». En este sentido, para defenderse de la opa, una de las estrategias a las que Oliu y su equipo recurrieron fue su salida de Reino Unido, con la venta de TSB a Banco Santander.
En rueda de prensa, ha instado a la entidad a conseguir que los clientes que ahora no son accionistas adquieran participaciones, con el objetivo de crear «núcleo duro que permita evitar nuevas opas hostiles» y consolidarse como «cuarta entidad financiera» De España.
Felicitó también a Oliu, al consejero delegado, César González-Bueno, al resto del equipo directivo, a los trabajadores y también a los accionistas «por no caer en la tentación de vender duros a cuatro pesetas».
Otra de sus demandas fue impulsar un cambio legislativo para acotar los plazos legales de este tipo de operaciones. «No puede ser» que durara 18 meses, ha proclamado el dirigente empresarial.
Antoni Cañete, que preside Pimec, ha afirmado que con el desenlace de la opa, pymes y autónomos «han ganado el partido». «Esto para nosotros es oxígeno, porque cuanta más competencia, mejores condiciones», ha destacado.
Para el tejido productivo, el fracaso de la integración era importante para mantener el acceso al crédito, especialmente para las pymes. Vio también relevante que Banco Sabadell mantenga su independencia y «continúe estando presente» en Cataluña.
Cañete ha sido uno de los actores más críticos con la integración, y en los últimos meses llegó a decir que con su eventual desaparición, Cataluña se quedaría sin «un actor de país».
Cecot es una patronal con sede en Terrassa, localidad limítrofe con Sabadell, y también se mostró muy crítica con una fusión. Se «evita una mayor concentración del mercado bancario que habría podido reducir la competencia y, por tanto, las opciones de financiación para las empresas», destacó su presidente, Xavier Panés.
Este último recordó que, desde el minuto uno, Cecot rechazó el plan de BBVA, y recordó que al mantener su independencia, Cataluña consigue evitar «la pérdida de centros de decisión locales». Precisamente, este año Banco Sabadell anunció que su sede social volvería a emplazarse en la comunidad, tras trasladarla a Alicante en 2017, justo antes de la fallida secesión unilateral que proclamó el Parlament.
Sindicatos: no habrá despidos
CCOO exigió tras un comunicado que, tras la fallida de la opa, deben haber cambios en el sector financiero. Así, «el foco de atención» debería dejar de ponerse en las «cúpulas» de las dos entidades, y centrarse en «problemáticas sin resolver de las plantillas, las necesidades de la clientela» y «en la apuesta por un sector financiero orientado a la economía productiva y a los intereses del conjunto de la sociedad».
Desde UGT, su secretario general, Josep Maria Álvarez, recordó que en España «ya no puede reducir más ni el número de oficinas, ni la atención a los clientes». Consideró también que la concentración deriva en «abuso» en las comisiones y en la calidad de accionistas, y pidió que ni la entidad que preside Oliu ni BBVA sufren nuevas consecuencias tras un episodio de incertidumbre que se ha dilatado mucho en el tiempo.
Govern: «Una buena noticia»
La consellera de Economía y Finanzas de la Generalitat, Alícia Romero, ha considerado este viernes «una buena noticia» el rechazo a la opa. En un acto en el Institut Català de Finances (ICF), Romero ha mostrado su satisfacción por el hecho de que los accionistas de Sabadell «hayan garantizado la presencia de un banco que apoya a las pymes», informa José Orihuel.
El president de la Generalitat y primer secretario de los socialistas catalanes, Salvador Illa, ha asegurado que tanto Banco Sabadell como BBVA «son importantes» y «muy relevantes», por lo que seguirá trabajando con ambas, «como siempre ha hecho».
Según Illa, el desenlace es «una buena noticia» para la economía catalana y también para «el conjunto de la economía española». Ha recordado también el rechazo que ha venido manifestando el Govern sobre su integración .
También se han mostrado satisfechos por el fracaso de la opa otros líderes políticos como Carles Puigdemont (Junts), Oriol Junqueras (ERC) o Jéssica Albiach (En Comú Podem). El ministro de Industria y dirigente del PSC, Jordi Hereu, que este viernes está visitando una planta de material médico en Rubí (Barcelona), ha dicho, sobre la reacción del Gobierno: «Lo que nos toca es constatar la evolución de este proceso, que ha acabado en una decisión muy clara por parte de los accionistas», informa Rut Font.
Más reacciones
El Colegio de Economistas de Cataluña ha agradecido la implicación los accionistas a la hora de defender un sistema bancario vinculado con el territorio. El resultado de la opa «da seguridad y estabilidad al sistema financiero, y permite avanzar hacia un entorno más competitivo, inclusivo y diverso», ha sentenciado.
La Cámara de Comercio de Barcelona ha destacado que el resultado no puede entenderse sin el «trabajo coral» que han realizado las entidades empresariales catalanas, que han rechazado de forma «unánime» la integración, «argumentando que atentaba contra el interés general».
