Carlos Torres: El fracaso de la opa de BBVA sobre Sabadell «no es razón para dimitir»

«Nuestro trabajo es intentar aquellas cosas que tienen sentido y es lo que hemos hecho. La operación hubiera sido fantástica y no ha podido ser, pero no es razón para dimitir», dice el presidente de BBVA.

El presidente de BBVA, Carlos Torres, ha descartado este viernes su dimisión, tras el fracaso de la opa hostil lanzada hace 17 meses sobre Sabadell, el segundo intento fallido de hacerse con el banco catalán desde 2020.

Torres, en línea con el mensaje lanzado desde que se inició la operación, ha remarcado que el desenlace de la oferta no determina su futuro en el banco. «Ya he respondido en anteriores ocasiones. La continuidad no dependía del proceso. Nuestro trabajo es intentar aquellas cosas que tienen sentido y es lo que hemos hecho. Una operación que creemos que hubiera sido fantástica y no ha podido ser. Pero no es una razón para dimitir», ha señalado, durante una rueda de prensa para valorar el resultado de la opa.

«Me siento plenamente respaldado por el consejo y por la junta de accionistas. No solo yo, sino también el consejero delegado, Onur Genç», ha apostillado, remarcando que la labor de la cúpula debe juzgarse por la evolución de los resultados, el retorno al accionista o el servicio a los clientes, donde «tenemos una trayectoria muy buena».

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Torres, con todo, ha admitido que el resultado de la opa no ha sido «el deseado ni el esperado», aunque no ha querido ahondar en el pasado para resituar el foco. Pese a que ha reconocido que «tiempo habrá para pensar en aprendizajes», el presidente de BBVA ha descartado valorar en detalle la actuación mantenida por los distintos actores a lo largo de estos meses -Sabadell, el Gobierno, los diferentes supervisores o incluso el propio BBVA- y ha puesto el acento en el horizonte que se abre ahora, donde la entidad volverá a orientarse hacia el crecimiento orgánico y la aceleración de la retribución al accionista.

«Creemos que es una oportunidad perdida para todos, pero ya no tiene demasiado valor -más que el análisis- hablar de hipótesis. Aceptamos el resultado y miramos hacia delante. El resto da un poco igual», ha dicho.

El banquero, que ha detallado que ayer telefoneó al presidente de Sabadell, Josep Oliu, para desear lo mejor a la entidad, ha constatado que «la opinión contraria del órgano de gobierno del banco catalán habría influido en el resultado de la opa, así como la expectativa generado sobre el lanzamiento de una segunda opa, factores que habrían condicionado a la baja las aceptaciones, especialmente entre los pequeños inversores. En este segmento de accionistas, así como en el de los fondos pasivos, los porcentajes de adhesión habrían sido finalmente inferiores a los que venía descontado BBVA, mientras que la tendencia de los inversores institucionales de largo plazo sí se habría ajustado a los pronósticos del banco, según su presidente.

Respecto al precio y su incidencia en el bajo grado de aceptación, el presidente de BBVA ha afirmado que «pusimos sobre la mesa el mejor precio posible». «No hemos hecho una operación a cualquier precio. Hemos sido disciplinados», ha defendido.

Retribución y crecimiento

El presidente de BBVA ha insistido en que, tras decaer la opa, el mimo al inversor volverá a ser un eje de la actuación del banco. «Cerramos este capítulo y vamos a retomar desde ya la retribución al accionista», ha dicho.

«BBVA tiene un desempeño excelente y un plan estratégico muy potente. Una parte clave es la distribución a los accionistas. Nuestra estimación es que tendremos disponibles 36.000 millones hasta 2028 y que 13.000 vendrían en el corto plazo. Al desaparecer las restricciones del proceso de opa, podemos retomar ese plan y lo hacemos de forma acelerada», ha insistido.

El banco retomará ya este 31 de octubre la recompra de acciones de 1.000 millones que había dejado en suspenso por la transacción, a la vez que abonará el 7 de noviembre un dividendo récord de 0,32 euros. Además, prepara el lanzamiento de un nuevo programa de adquisición de títulos «significativo», cuyo importe el banco podrá hacer público cuando sea autorizado por el Banco Central Europeo (BCE).

A su vez, la cúpula de BBVA, que desde el inicio presentó la opa como una operación de crecimiento, ha defendido la capacidad del banco para seguir creciendo en solitario.

«Nuestra opcionalidad radica en el crecimiento orgánico. En el sector bancario europea, estamos creciendo más que todos; un 16% en la cartera de préstamos; en España, hemos crecido un 6%, lo que implica que estamos ganando cuota… Nuestra opcionalidad es seguir creciendo, con un plan fenomenal y un objetivo de rentabilidad del 22%», ha señalado Genç.

Respecto a la diversificación del banco y la exposición a los mercados en desarrollos, que la adquisición de Sabadell le hubiera permitido reducir, el consejero delegado de BBVA ha afirmado que «estamos muy orgullosos de nuestros negocios es países emergentes».

«Nos importa nuestra posición en esos mercados. En México somos número uno; en Turquía, número 2, al igual que en Perú… Significa que podemos generar una rentabilidad superior a otros. Por eso tenemos una rentabilidad del 20%. Tenemos franquicias de escala, de fuerza. Si lo combinamos con las perspectivas positivas en todos los países, confiamos en generar mucho más valor. El argumento de la transacción de Sabadell no era un equilibrio en la exposición a los distintos mercados, si no la búsqueda de escala», ha dicho.

El presidente de BBVA, por otra parte, ha indicado que es «pronto» para determinar si la entidad paralizará el recurso ante interpuso ante el Tribunal Supremo tras la condición impuesta por el Gobierno a la operación. «Lo analizaremos», ha zanjado.

Torres, a su vez, ha reflexionado que la actual ley de opas «merece un refresco», tras el debate surgido a lo largo del proceso sobre la interpretación de distintos elementos de la norma.