Fracasa la opa de BBVA sobre Sabadell: tres grandes consecuencias del fiasco

La posición de Carlos Torres queda muy debilitada, Josep Oliu puede plantearse otras fusiones alternativas y el Gobierno gana fuerza para intervenir en las grandes transacciones corporativas en España.

La escasa aceptación de la opa hostil de BBVA sobre Sabadell, después de 17 meses de pelea sin cuartel y de una mejora insuficiente del precio, ha provocado el naufragio de la operación y deja tres cuestiones por resolver en las próximas semanas en el mundo bancario y corporativo español.

En primer lugar, BBVA -aunque sus ADRs suben casi un 8% en Nueva York al liberarse de la potencial obligación de lanzar una segunda opa por Sabadell y poder repartir dividendos y recomprar acciones- queda muy debilitado, y especialmente su presidente Carlos Torres. Este ejecutivo, que ya intentó negociar la compra de su rival catalán en 2021 y abandonó la negociación por diferencias de precio, optó en 2024 por la vía hostil, y también ha salido mal.

Aunque ahora apostará por una estrategia independiente para BBVA, habrá que ver si el consejo del banco y sus accionistas cuestionan a Torres por gastar la reputación, el tiempo y varios millones de euros de la entidad en esta operación fracasada. Estratégicamente, tenía sentido crecer en un mercado maduro como España para consolidar la posición de la entidad y compensar sus posiciones en países emergentes como México y Turquía. Ahora, no parece existir alternativa a la vista.

Según una nota a los inversores de MKP Advisors, «BBVA ha anunciado la esperada recompra de acciones de mil millones de euros pero probablemente va afrontar una reflexión interna sobre su estrategia y dirección».

Carlos Torres, durante la última junta general de accionistas de BBVA.
Carlos Torres, durante la última junta general de accionistas de BBVA.F. RODRIGUEZEXPANSION

Por el contrario, sale victoriosa la estrategia de defensa ante la opa de Sabadell, comandada por su presidente Josep Oliu y el consejero delegado César González-Bueno. Es probable que las acciones sufran una corrección a corto plazo, pero la entidad tiene pendiente la venta de la filial británica TSB para repartir un gran dividendo de 2.500 millones de euros.

La gran cuestión es si Sabadell utilizará su prestigio para lanzarse a liderar un cuarto gran banco en España -por detrás de CaixaBank, BBVA y Santander-, para lo que tendría que buscar fusiones con competidores como Unicaja. Para poder lanzar nuevas compras deberá resolver la posición de su consejero y accionista David Martínez, que había aceptado la opa frente al resto del consejo.

MKP indica que «Sabadell puede seguir con la ejecución de su plan estratégico con la conclusión de la venta de TSB y la distribución de un dividendo especial [de 2.500 millones]».

La tercera consecuencia es que el Gobierno, que puso diversas trabas a la opa aunque sin llegar a vetarla, va a poder salir a la palestra felicitándose por el colapso de la operación, aunque la decisión final haya sido de los accionistas. Se puede argumentar que las condiciones que impuso el Consejo de Ministros -no hubiera permitido a BBVA fusionarse con Sabadell hasta tres años después de la opa- pueden haber impedido que Torres elevara más el precio de la oferta.

Este desenlace puede dar más capital político al Ejecutivo para seguir interviniendo en los grandes movimientos corporativos en España, como también ha hecho en Telefónica, Indra o Talgo.