
Exagerar los ingresos personales en la solicitud de un préstamo o inflar las reclamaciones en un parte a la compañía de seguros son acciones que no son consideradas reprobables por un sector de la población. Un tercio de los españoles considera que este comportamiento es aceptable en algunas circunstancias o incluso normal, según Fico.
Estos fraudes en primera persona que afectan al sector financiero son analizados en un informe realizado por la compañía de análisis de datos. Del estudio se desprende que un 11% de los consumidores estima que es normal exagerar los ingresos a la hora de solicitar un préstamo hipotecario, mientras que otro 20% cree que es aceptable hacerlo en determinadas circunstancias, como en en el caso de la financiación de automóviles y la solicitud de préstamos personales.
Pese a ello, más de un tercio (35%) de los españoles destaca que una buena protección contra el fraude es su principal preocupación a la hora de elegir un proveedor de servicios financieros, mientras que un 71% la coloca entre las tres consideraciones más importantes.
«La crisis del coste de la vida en España hace que, con unas finanzas tan ajustadas, muchos consideren que falsificar información en las solicitudes está bien, ya que es la única forma de conseguir crédito», señala Miguel Carrilho, consultor principal en Fico.
«Lamentablemente, también significa que es muy probable que no puedan devolverlo y que se tengan que enfrentar a la larga a las consecuencias de cometer fraude. Es importante analizar continuamente las cuentas ya abiertas para detectar señales de fraude latente o posibles impagos masivos», destaca el experto.
Robo de identidad
Por otro lado, el robo de los datos personales y que estos sean utilizados para abrir cuentas a su nombre se sitúa entre las principales inquietudes que muestran los consumidores cuando operan con una firma financiera.
Una preocupación que no es desdeñable. El informe indica que un 4,4% de los encuestados españoles que ha sufrido el robo de su identidad afirma que fue utilizada por los delincuentes para abrir una cuenta financiera. Los afectados que contaban entre 25 y 34 años fueron los más perjudicados, ya que en este tramo de edad el porcentaje casi se duplicó, al alcanzar el 8%.
«Para las entidades de crédito, es fundamental poder detener a los delincuentes y también detectar el fraude de primera persona. «Los procesos de solicitud deben aplicar análisis capaces de detectar anomalías que sugieran intentos de engaño.» concluye Carrilho.